Mama

26 Ago

No mamá, mama. Así empieza la segunda estrofa de una de las mejores canciones del rock de la historia, el Bohemian Rapsody de Queen. Un pequeña introducción coral y tras ella esos versos que lo explican todo.

Y como en esa historia, alguien va a caer esta vez. Y como en esa historia, será el protagonista.

Ha pasado bastante tiempo desde la última vez que me senté a escribir aquí y en todo ese tiempo no han pasado demasiadas cosas nuevas. He pasado un mes de “vacaciones” del que he vuelto agotado pero enormemente feliz. Sigo buscando trabajo sin demasiados agobios y pensando más en completar flecos en mi formación que en aceptar cualquier cosa.

Y bueno, he tenido un desencuentro con alguien a quien aprecio profundamente. De eso precisamente va esto. Mi vida “real” es actualmente muy complicada y no tiene pinta de tranquilizarse en los próximos meses, mi nivel de estress ha llegado al límite y el de agotamiento anda cerca. Este año voy a volver a jugar a basket y el curro allí será doble porque este año hemos conseguido hacer dos equipos, será una buena válvula de escape pero también exigirá lo suyo.

El tiempo se me escapa entre pañales, deberes y agobios (muchos de ellos autoagobios) que llenan cada rincón de una cabeza bastante perdida y en ese tiempo ya no lo hay para blogs ni para 2.0. En breve comenzaré el proceso para reconvertirme de nuevo en la persona que he sido y a la que cada vez me parezco menos y en eso van a  estar enfocados todos mis esfuerzos, esto me agota y roba energías que ahora mismo no tengo.

Así que

“Goodbye, everybody, I’ve got to go,
Gotta leave you all behind and face the truth
Mama, oooh
I don’t want to die,
I sometimes wish I’d never been born at all. “

Echaré de menos los comentarios de todos, las visitas, la complicidad con algunos de los que pasáis por aquí. Como se suele decir, fue bonito mientras duró.

365

7 Jul

365 días. Unos 4000 pañales. Más de 1200 biberones. 365 noches mal dormidas. 2200 gotas de vitaminas. 10.000 sonrisas. 30 toneladas de ternura. Millones de besos. Olas de felicidad.

Esa es la diferencia entre el 7 de julio de 2012 y el de este año.

Felicidades María. Felicidades Eva.

Gracias a las dos por hacer que todo sea siempre mucho más bonito.

 

El tracklist de mi vida

4 Jul

Hace tiempo leí una entrada de Amaranta en su tablón en la que hablaba de la canción que sería la que podría escuchar el resto de su vida y me dio pie a pensar que yo sería incapaz de escuchar una sola. Es cierto que algunas de ellas nos han marcado, en mi caso lo han hecho, pero no podría quedarme con una sola. Estos son algunos de los muchos sonidos de mi vida.

Mi casa era una casa Nino Bravo, mi madre iba por ahí haciendo eso que ponía en su DNI de “sus labores” tarareando “Mi tierra“, “Un beso y una flor“, “América” y otras tantas que sabía de pé a pá. Yo no lo sabía pero convivía con una grouppie, bueno ella tampoco lo sabía. Así que entre esa voz profunda y los tarareos de mi madre se pasó gran parte de mi infancia, la otra parte era cuando mi padre ponía a Serrat. El disco de “Mediterráneo” creo que lo podía haber cantado hasta con las pausas entre canciones de lo que lo escuché.

Todo eso no dejó mucho poso en mis gustos musicales, al menos no demasiado. Lo que sí hizo fue abrirme las orejas a escuchar cualquier cosa, desde el Concierto de Aranjuez hasta Pablo Abraira, pasando por el punk más clásico y el metal más escandaloso.

La primera canción que recuerdo que me hizo amar la música fue una de Clapton, creo que ya he contado mi admiración hacia él y desde el primer momento que escuché Layla me enamoré de sus solos de guitarra.

No andaría muy lejos en el tiempo la aparición de los Dire Straits con Mark Knopfler al frente, eran tiempos en los que en los 40 ponían cosas hasta interesantes.

También empezó a sonar con fuerza otra banda mítica, los Pink Floyd me martilleaban los oídos (y los de mi madre) con “The Wall“, “Dark side of the moon“, “Wish you where here” y lo “nuevo” de ese momento, “A momentary lapse of reason

El momento blues también hizo su aparición y fue de los más felices para el dueño de la tienda donde compraba las cuerdas de la guitarra, el slide guitar me costaba un par de ellas a diario. Ry Cooder, John Lee Hooker, B.B. King y Robert Johnson me acompañaban a todas partes en mi Walkman.

Poco a poco fueron evolucionando los sonidos que me llegaban y el escaso rock duro que escuchaba se fue haciendo más y más numeroso, a Iron Maiden (los maestros) le sucedían los discos de AC/DC y comenzaban las aportaciones americanas de Bon Jovi, Black Crowes, Red Hot Chilli Pepper o Metallica. Todo se iba haciendo más ruidoso y Marilyn Manson se instalaba entre lo más escuchado.

Tras la temporada más talibán del metal y el heavy, dejé que otros sonidos desatascaran mis oídos y empezaron a llegar las notas de Crowded House, Everything but the girl y sobre todo de Texas. Después de no querer saber nada de una banda pseudoblusera con una chica guapa al frente, caí rendido después de verlos en directo y así he seguido durante años.

Seguí escuchando de todo y definiendo mi gusto por el rock clásico y algo de heavy, llegaron los Cracker para sumarse a Springsteen, los Jet y los White Stripes. Todo ello sin renunciar a sonidos más electrónicos como los de Dandy Warhols.

Y en esas andaba cuando hizo aparición en mi vida un nuevo estilo, no el reaggeton que está vetado, tampoco el hip hop (que escucho pero en pequeñas dosis) ni el house o el tecno… El estilo cantajuegos.

Yo, heavy calvo donde los haya, que me he chupado más kilómetros que la vuelta ciclista a España para ver a los mejores grupos de la historia… Yo me trago sesiones dobles, triples y cuádruples de la canción del tallarín (puñetero tallarín), la taza la tetera y el resto del ajuar y la historia de Noé.

 

Pero no sólo es que me lo trago, no. Eso sería hasta normal en una casa con tres renacuajos. Es que las canto!!!! Y me las sé!!!

Sí, en eso nos quedamos los rockeros cuando los niños se instalan en nuestra vida… al menos me queda el consuelo que mi hijo mayor pide heavy “del bueno” cuando vamos solos en el coche y que lo hace con cierto criterio discerniendo rock duro de heavy y del punk.

P.S. Me he dejado cientos y cientos de temas clásicos imprescindibles y que también influyeron en mi época guitarrera. Desde Led Zeppelin hasta Queen hay muchísimos músicos que merecerían un post para ellos solos, hoy se han quedado fuera.

It’s the end of…

25 Jun

Fuck off

Athens, Georgia, 1987. Un grupo de amigos publica el disco Document y en él incluye un tema que se convierte en mítico con el paso de los años, It’s the end of the world as we know it (And I feel fine).

Burjassot, Valencia, 2013. Le digo a mi jefe que la situación es insostenible y que me voy de la empresa. No es el fin del mundo pero es un cambio importante.

Diez años de esfuerzo, de trabajo hecho a golpe de ilusión, de escuchar a clientes enfadados irse contentos, de aprender más contabilidad que muchos contables. Diez años de escuchar milongas, de ver a un cuentacuentos dejarte a los pies de los caballos para parecer mejor.

Mucho tiempo para resumir en unas lineas. Tiempo para conocer clientes de media España, para tratar con gente encantadora y con otra no tanto. Tiempo para aprender junto a unos compañeros increíbles y también para estar solo con mi jefe y apreciar en todo su significado la palabra incompetente.

Tiempo de promesas rotas, de mentiras eternas y desde hace demasiado de impagos y retrasos.

Y después de todo ese tiempo ahora toca organizar mi tiempo, estudiar un poquito, actualizar conocimientos aparcados y sobre todo disfrutar de mis pequeñas y mi pequeño que son lo único que merece la pena de todo este sacrificio y desgaste que es trabajar.

Querido jefe, ahí te quedas. Que te vaya bonito y yo que lo vea pero de lejos. El 30 de junio se acaba esto y empieza algo mejor, no tengo ninguna duda.

End of the finals

22 Jun

playoffs acb Se acababó.

Se han alargado hasta el último momento y hasta ese instante se ha mantenido la tensión por parte de los equipos. Nadie apostaba por series tan largas pero el gen competitivo que los que han ganado alguna vez nunca pierden ha hecho posible el milagro.

Aquí Real Madrid y Barça han brindado una serie emocionante e igualada en la que se ha jugado al ritmo del Barça pero ha ganado el Madrid. Una serie que empezó con polémicas arbitrales y conspiraciones en ambos equipos y que ha acabado con buenos momentos de baloncesto y mucha tensión. Un equipo superior, el Real Madrid, que ha visto que a base de arreones de fe y convicción la victoria estaba a punto de escaparse.

Para mí, las claves de la serie han sido los actores secundarios. Felipe Reyes acabó como MVP de la final cuando su rol en elequipo tendría que ser mucho más secundario. En el Barça han visto como Sada, Mavro…, Todorovic, Jasickevicius o Ingles les daban alas en momentos clave de la serie a falta de aportación de los titulares.

Otro factor clave ha sido el balance de pérdidas/recuperaciones y el rebote. Aquí si se ha aplicado el equipo blanco y los culés han permitido muchos puntos en segundas y terceras opciones y en transiciones después de una pérdida.

Y el tercer factir, la inoperancia de demasiados titulares del Barça. Lorbek desaparecido, Oleson tan pendiente de Carroll que no metía ni los tiros libres, Navarro medio cojo, Tomic buscando a Lorbek. En el Madrid han estado por debajo de lo esperado pero han aportado más, sobre todo un Mirotic que ha acabado siendo clave y que debe ir con la Selección ya.

El Madrid ha sido el justo ganador pero tendrá que mejorar si quiere que su juego se consolide con títulos, este Barça mermado ha estado a punto de costarle el puesto a su entrenador y que el título se celebrara en casa de su eterno rival.

Mención especial a las dos decepciones de la final. Rudy Fernández y Pablo Laso. El primero demostró no tener más de quince años mentales cuando festejó su primer triple de veinte intentados, algo injustificable en un profesional que cobra por tener más acierto y menos tontería (yo he sentado a jugadores por mucho menos). El segundo dio un curso de inoperancia táctica en el último partido, en el resto también pero tampo es necesario hacer más sangre. Ese tiempo muerto en el que lo único que articula es “si hay zona…… …. si hay zona…. pase, pase, pase vale? pase, pase, pase”. Estooooo, moment dejà vu con Lolo Sainz gritando “venga que sabemos jugar al baloncesto, vale, venga, salimos a jugar como sabemos”. Vamos que en sesenta segundos eso sea lo que le tienes que aclarar a un grupo de jugadores de primer nivel es para pensar que el título de entrenador te lo han dado; también explicaría como Xavi Pascual con una zona rácana les remontaba una y otra vez.

En fin, enhorabuena a los campeones y un aplauso al finalista porque ha peleado hasta el último suspiro.

campeón acb

the finals

En la NBA se ha visto la serie más intensa desde la de los Lakers-Pistons de 1988. Los Spurs han luchado y han tenido la victoria a su alcance pero la derrota en el sexto partido después del triple de Ray Allen, lo ponía casi imposible.Finalmente el anillo para Miami y James MVP de la temporada y las finales, a mi juicio podía haberlo compartido con el eterno Duncan.heat_spurs

Y ahora a esperar el Europeo para seguir dusfrutando del basket

Brrr, qué frío

21 Jun

Uno no ha estado toda la vida bajo el paraguas del techo de un pabellón (aunque es donde mejor se está en invierno y donde más blando se cae todo el año), ha jugado en campos al aire libre y también ha practicado muchos más deportes aparte del basket y el balonmano.

Pabellón

Esto de ser tan mediterráneo siempre me ha producido cierta atracción por el mar y, durante algunos años de paréntesis en el basket sumado a que no sé estar quieto, dio como resultado que me metiera en un grupo de natación bastante cañero. Lunes, miércoles y viernes a las 7:00 unas quince personas nos metíamos a la piscina para exprimirnos durante algo más de una hora, la monitora ponía mucho de su parte para que fuera así, con una planificación de la temporada y unos entrenamientos que han hecho que alguno de esos quince se haya presentado al campeonato Master y obtenido buenos resultados.

Pero la piscina, y más la corta, puede llegar a cansar cuando empiezas a acumular kilómetros en los brazos y en las piernas y en cuanto el buen tiempo comenzó a asomarse, empezaron las propuestas para probar con alguna travesía. Mucho respeto al hablar de ellas pero también mucha ilusión y ganas. La intensidad en la preparación se dejaba notar y ya no había día que cayeran menos de cien piscinas, las series se sucedían y el ritmo del grupo mejoraba por semanas.

Piscina

Antes de darnos cuenta ya estábamos en junio y teníamos el primer encuentro con las aguas abiertas, una prueba sencilla de poco más de un kilómetro que tenía que servir para ver si la experiencia valía la pena. Y vaya si lo valió, después de una entrada al agua y primeros metros con algo de miedo a no regular bien las fuerzas, fue llegando la confianza y las brazadas se iban alargando a un ritmo más alto. Antes de lo previsto pasé por el cartel de llegada con la sensación de haberme contenido demasiado, la peor sensación que te puede quedar cuando estás compitiendo a cualquier nivel. Lo achaqué a la inexperiencia y a la inseguridad y me propuse mejorar para la siguiente, porque iba a haber más.

Salida desde puerto

Los entrenes continuaron e incluso aumentamos las distancias y la intensidad, todo con el objetivo de volver a salir a competir y hacerlo mucho mejor. Oliva, Gandía, Valencia…. cada fin de semana había una y hasta dos salidas y las sensaciones mejoraban cada vez más y en el horizonte el reto con el que al principio no podíamos ni soñar, Tabarca. Diez kilómetros por delante en los que el mayor problema residía en que jamás habíamos hecho tantos kilómetros y no sabíamos como iban a respondernos los brazos. El día llegó y nos plantamos en Santa Pola en una mañana en el que el mar parecía un espejo e invitaba a romper su superficie a brazadas.

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Los nervios iniciales se diluyeron entre agua y salitre y las brazadas se iban sucediendo rápidas y potentes para ir dejando atrás los carteles de los primeros kilómetros hasta llegar al primer avituallamiento. Primer error, no parar. Entre los dos puestos de avituallamiento las fuerzas empezaron a esfumarse y el miedo a tener que abandonar fue pesando sobre la cabeza de los que no habíamos parado, poco a poco nos fuimos motivando y conseguimos llegar a trancas y barrancas a la posta del segundo avituallamiento. Paramos, cogimos aire y nos tomamos varios vasos de zumo que nos recargaron las pilas para los tres kilómetros finales en los que había que darlo todo. Al final llegamos a la isla de Tabarca reventados pero felices de haber superado ese reto que por un buen rato parecía que se iba a pique.

Acabar la travesía y comprobar de lo que eres capaz en ocasiones te nubla la visión de la realidad y te eleva en una nube en la que no te corresponde estar, en la que piensas que puedes con todo. Y sin bajarnos de esa nube de adrenalina y endorfinas en la proporción que fuera, nos apuntamos a un triatlón, pero no a uno convencional de esos de playa, bici de carretera y trotecito (dicho todo con la mayor de las ironías que ya se llevan lo suyo). No, nosotros nos apuntamos a uno de montaña que organizaban por Teruel. Dos kilómetros de natación atravesando un lago, cuarenta en bicicleta y diez corriendo que no parecían gran cosa después de las sesiones de entrenamiento que nos habían preparado.

Llegó el día y la primera sorpresa fue al llegar, allí llevaba neopreno hasta el apuntador… hasta el apuntador menos los cuatro “sabios” que no habían preguntado nada a nadie. Bah, el neopreno es para flojos y además es incómodo. Preparamos el material y lo dejamos en los cajetines para los cambios y una vez todo listo y comprobado, nos colocamos los dorsales y nos a la zona de la salida. Para la entrada habían colocado un muelle artificial desde el que tirarse al agua sin tener que entrar corriendo por las piedras y nos subimos cuando faltaban menos de tres minutos. El tiempo parecía no pasar y volvían a aparecer los nervios en esos interminables ciento ochenta segundos.

Participantes, a la posición de salida” y cerca de doscientas personas nos agolpábamos en el borde de los tablones de madera. La bocina dio inicio a la prueba y…. DIOS!!!!!!! Pero cómo puede estar tan fría el agua???? Siento mil agujas clavándose por todo el cuerpo y la sensación imperiosa de nadar rápido para entrar en calor, el dolor de cabeza es tremendo y en ocasiones cuesta hasta respirar. Un kilómetro aún? Esto no se acaba, el dolor parece que va dando paso al cansancio y al menos la sensación es más conocida y esperada. Llegamos a tierra y miramos para atrás, pese al dolor y al malestar hemos salido del agua de los primeros o los que vienen detrás lo de nadar lo llevan mal o somos unos cracks.

Cogemos la bici y salimos a la ruta. Los primeros metros intentando controlar los movimientos, el cambio de agua a bicicleta es tremendo, y cogiendo soltura a los pocos minutos. Pasan los kilómetros y empieza a pasarnos un columna interminable de ciclistas que nos aclaran la pregunta anterior, eran malos nadando pero en el resto parece que son mucho mejores. La ruta no es demasiado dura y llegamos sin demasiados problemas al cambio de elemento. Una silla y un par de zapatillas nos esperan.

La carrera es dura, el cambio de bicicleta a carrera cuesta más de lo previsto y las piernas ya van demostrando el cansancio en unas zancadas pesadas. Sufriendo subimos los repechos que se iban presentando y soportamos las bajadas que iban castigando las rodillas. Exhaustos conseguimos cruzar la línea de meta llenos de orgullo por haber conseguido superar otro tremendo reto en tan poco tiempo.

Ha habido más travesías pero nada de lagos…. Brrrrrr, qué frío!!!

Tiburones

18 Jun

Joder, joder, joder…. miro el reloj de nuevo. Joder, joder, joder, parezco el protagonista de “Cuatro bodas y un funeral” cuando llega tarde a la primera de las bodas. No, no me he dormido es que al final me ha costado más de la cuenta dejar a las pequeñas durmiendo antes de salir. Es igual, el pabellón está cerca y en quince minutos como mucho estoy allí.

Al fin llegaba el partido contra los líderes, los que nos ganaron (justamente) la final de copa. Momento de dar un golpe en la mesa y demostrar que, una vez asegurado el subcampeonato, el título aún no estaba decidido. Nos visitaban los Taurons, líderes invictos en liga y copa y los únicos capaces de pararnos esta temporada (la otra derrota fue un cúmulo de desgracias ya vengadas).

El partido está acabando su primer cuarto y vamos bajo en el marcador por tan solo un punto. El segundo cuarto es malo y aporta poco al partido, al descanso tres bajo y la sensación que a poco que juguemos a nuestro nivel el partido es nuestro.

Pasa el descanso y el tercer cuarto es un calco del segundo, poco baloncesto y mucha tensión para acabar tres abajo.

Cuarto final y todo por decidir. Tras unos primeros minutos que no auguran nada bueno se abre la caja de los truenos. Ocho bajo en el marcador y nuestro base suelta un latigazo desde el triple, una buena defensa y es nuestro cuatro el que anota un nuevo triple. La moral se recupera y quedan dos minutos para soñar. Para soñar y seguir bregando contra un rival que vende muy cara su derrota. El tanteo se queda inamovible.

24 segundos y posesión para nosotros, todo parece de cara para una victoria muy trabajada. Pero a 8 segundos del final nos jugamos un tiro estúpido extraño que fallamos y le da la vuelta a la situación, toca morir defendiendo y no hacer falta. La suerte está de nuestro lado, ellos atacan de la peor manera posible y nos vamos a una prórroga que veíamos perdida.

Cinco minutos más de sufrimiento y de nervios en los que se combinan un par de acciones brillantes con otros errores y precipitaciones que lo dejan todo igual que cuando empezó. Cinco minutos en los que el equipo rival se queda bajo mínimos al perder a uno de sus jugadores por personales y nosotros lo compensamos con la expulsión por personales del todoterreno del equipo y posterior técnica al banquillo cuando le dio una patada a una botella que cruzó medio campo.

Inicio de la segunda prórroga y al fin mostramos los nervios más templados y la cabeza algo más fría, se evitan las pérdidas (incontables) y se les hace trabajar de lo lindo en defensa ahora que tienen a un hombre menos. Poco a poco se abre una pequeña brecha en el marcador que ellos evitan que sea mayor a base de cojones coraje. En esos momentos el crono juega en nuestra contra y también contra nuestros nervios. Tras un rosario de faltas y tiros libres se oyó el pitido que confirmaba que sí que podemos ganar a este equipo y que soñar con el título de la regular está a una sola victoria.

La alegría se pintaba en la cara de todos, aunque los nervios se seguían haciendo notar. Mi ronquera continúa después de la sesión de gritos de ánimo e instrucciones.

Go Pancers!!