Travesía

21 Dic

Hoy voy a utilizar una técnica que he visto mil veces y nunca encontraba forma de utilizar.

Dice el R.A.E., que de palabras sabe un rato, en sus acepciones 7ª y 8ª que una travesía es la distancia entre dos puntos de tierra o de mar o un viaje por mar o por aire. Para mí esta travesía ha sido un viaje por un páramo inexplorado de sensaciones tremendas, extremas, de dolor intenso y de pérdida irreparable en el que no conseguía ver el final del camino.

Pero todo caminante, si es constante, es capaz de llegar a su destino. A base de mucho empeño, de luchar contra todo lo que se ha ido interponiendo he conseguido llegar de nuevo a mi destino, a volver a ser yo.

Por suerte no he recorrido el camino solo como Travis Henderson, he estado rodeado de otra caminante buscando de nuevo su identidad. Una identidad que perdimos de un golpe y que nos hizo levantarnos de nuevo y caminar con la mirada perdida en el horizonte, nos hizo caer una y mil veces y siempre levantarnos buscándonos de nuevo, sin darnos cuenta que hemos estado juntos en este caminar. Sólo cuando el camino parecía eterno nos dimos cuenta de nuestro error y gracias a eso, el resto fue coser y cantar, caminar junto a una vía que nos llevaría a una estación, que nos guiaba hacia un lugar de cordura después del paseo por la locura.

Mirando atrás veo sólo lágrimas estériles cubriendo un suelo polvoriento pero están ahí, cada vez más lejos y cada vez más cubiertas de la arena que las rodean. Disfrutando de nuevo del paisaje, el último tramo del camino será duro y traerá algún que otro sobresalto, es inevitable, pero será una dureza que pronto quedará atrás. A los lados han ido apareciendo arbustos cada vez más verdes, más vivos.

Gracias a todos los que me habéis guiado, soportado, aguantado y ayudado a encontrar de nuevo el camino. Sólo puedo prometeros que trataré de no perderme y si lo hago, buscaros en ese desierto en el que siempre habéis estado apoyándome. Me espera un nuevo año lleno de ilusionantes acontecimientos que también compartiré.

Y cuando se trata de travesías y desiertos, el maestro en ponerles música es Ry Cooder con su slide guitar y su Paris-Texas.

 

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