Jornada 12

13 Ene

Después del parón navideño, volvía la competición. Había muchas ganas por parte de todos de volver a la rutina de los partidos de los fines de semana y los entrenamientos. Pero con todas esas ganas fuimos siete personas a jugar. Los compromisos laborales nos volvían a dejar sin dos de los titulares y sin uno de los jugadores interiores importantes, a eso había que sumarle que nuestro pivot titular venía practicamente sin dormir porque trabajaba la noche anterior.

Será mejor empezar por el principio.

En la jornada anterior habíamos ganado, por casta  y por obligación, y con eso nos habíamos garantizado unas navidades tranquilas. La idea era entrenar un par de días y jugar un partido amistoso entre fiestas para no perder demasiado ritmo; el resultado final fue que no hubo partido amistoso y los entrenamientos fueron testimoniales. Por eso había muchas ganas que llegara el domingo para retomar el juego.

Amanecí de nuevo demasiado cansado, las fiestas y los nervios de mi hijo me pasaban factura, pero esta vez el cansancio desapareció conforme mis pasos se iban acercando al polideportivo. Adrenalina antes de empezar siquiera a correr es un buen indicativo.

Calentamos entre risas y comentarios de lo buenos que habían sido los reyes y lo bien que le habían sentado los turrones a alguno que otro. A falta de quince minutos se acabaron las risas y nos centramos, jugábamos un partido en el que no teníamos nada que perder y por eso mismo había que salir a morder desde el primer minuto.

Ganamos el salto y tuvimos el primer balón, que desperdicié. Tras ese primer fallo, un partido intenso, duro, de los que se adaptan a nuestro juego lento y asfixiante. El primer cuarto acabó con una diferencia de cinco puntos, no era mucho para el potencial del rival.

El segundo cuarto siguió por los mismos derroteros y lo acabamos perdiendo por cuatro puntos.

En el tercero volvimos a nuestra clásica falta de concentración tras el descanso y lo pagamos con tener que sufrir mucho para volver a acercarnos en el marcador. Al final remontamos y nos volvimos a acercar, siempre a una distancia que hacía casi imposible el triunfo.

El cuarto cuarto permitió ver a un equipo con orgullo, a unos jugadores dispuestos a vender muy cara la derrota y pese a ir detrás en el marcador todo fueron muestras de coraje. Ese cuarto ha sido, para mí como entrenador y como jugador, uno de los momentos más emotivos de la temporada. Ver a un grupo de veteranos curtido en mil guerras dándolo todo y demostrando la clase y la casta que aún atesoran fue toda una delicia y poder participar de esa batalla fue aún más grande.

Esta semana nos toca jugar contra un equipo de “nuestra liga”, un equipo al que debemos y queremos ganar. Esperamos estar a la altura y mantener el nivel de intensidad.

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