A dos ruedas

25 Ago

Hoy toca remember, remember de unos años atrás cuando tampoco tenía pelo pero sí moto. El otro día tuve la suerte de subirme a una Ducati 996, una de esas motos que te hacen ir tan echados hacia adelante que tus manos van por bajo de las rodillas, un pequeño sueño de esos que uno piensa que no va a cumplir nunca. Sólo faltó poder meterla en un circuito y no dar una vuelta por una recta llena de badenes y un par de rotondas.

Y me he puesto sentimental, qué gustazo eso de ir a todos los sitios con el airecito en la cara, aparcando en cualquier sitio, sorteando coches sin dificultad y con una sensación de diversión y seguridad que no da ningún coche. Los que no han ido nunca en moto siempre se sorprenden de lo de la seguridad, “si el chasis eres tú”. Ya, pero si tengo que esquivar algo tengo mucho más margen y si tengo que frenar lo hago mucho antes que con un coche.

Claro, lo malo de hacerse mayor es esto, que de cuando en cuando te dan unos puntos ñoños que no hay forma de pararlos y en uno de estos me han venido a la mente todas las salidas con los amigos, con mi novia… los viajes, las acampadas….

Mi primera moto fue muy breve, podíamos llegar a decir que no fue ni mía porque tan sólo estuvo en el garage cuatro días. Es el problema de darle a un crío descerebrado una moto y esperar que no la líe. Resumiendo, mi Yamaha TZR de 75 voló en el momento en el que pasé cual Alex Crivillé en una recta pero saltándome un STOP justo delante de mi padre. Al llegar a casa, sin haberme enterado de nada claro está, caras largas y una buena bronca para luego requisar mi “juguetito”. A ese momento seguramente le debáis el que os dé la paliza desde aquí porque visto con perspectiva… era imposible seguir teniendo tanta suerte mucho más tiempo.

A esta experiencia hubo que dejar pasar unos años, cuatro concretamente, para que pudiera volver a tener moto. Esa segunda la compré yo con mi dinerito y la conduje con algo más de conocimiento. Una preciosa Suzuki RF600R roja que me acompañó durante muchos kilómetros en los tres años que la tuve. Una delicia en recta y, aunque pesaba un poco de más, una pasada en las curvas sobre todo en las rápidas.

Pero mi RF consumía mucho y me suponía un quebradero de cabeza mantenerla, así que opté por cambiarla por algo más comedido y que se ajustaba más a lo que yo necesitaba, algo más urbano. Surgió la oportunidad y sin pensarlo mucho, dejamos la montura roja por una algo más sobria y que corría menos pero que le permitía a mi cartera no tener que sufragar tanta gasolina. Con la Kawa hice más kilómetros aún que con la Suzuki, más viajes y la sentí como más mía. De hecho, me costó mucho deshacerme de ella porque me daba la sensación que se iba un trocito de mí.

Esas han sido mis monturas pero luego he disfrutado subido en algunas prestadas por amigos o alquiladas para alguna excursión. Imborrable recuerdo el viaje de 400 km en una Husqvarna a -2º desde Teruel a Riopar, cosas del amor y de la amistad. Brutal la sensación encima de una Yamaha R1 en el circuito de Cheste…. y muchas otras.

Le habéis tenido cariño especial a algún medio de transporte? Los coches también valen aunque son más aburridos.

Anuncios

3 comentarios to “A dos ruedas”

  1. Mientrasleo 28/08/2012 a 13:15 #

    Nunca me dejaron tener moto, así que me montaba de estrangis en las de algunos amigos… pero con cuidado.
    En realidad supongo que soy una sentimental y mi recuerdo más apegado es a mi primer coche, un fiat tipo horroroso y con un tiempo, que fue el que me tocó en suerte el día de los coches sin glamour jajajaja

    • alcaval54 28/08/2012 a 15:14 #

      El tema de las motos siempre ha sido muy peliagudo, ahora como padre lo entiendo más pero ya te digo que si mi hijo quiere moto la tendrá y en lo que insistiré será en que vaya con cuidado.

      El Fiat Tipo!!! Un compañero de equipo tenía uno a tiempo parcial (era de su madre, su hermano y suyo) y alguna que otra noche ha salido por ahí con nosotros, ahora todos los coches son chulísimos. Yo mi primer coche también lo recuerdo con cariño pero he disfrutado mucho más en moto que en coche… Igual el viaje invernal da para un post y todo.

      Besos y gracias por pasarte.

Trackbacks/Pingbacks

  1. Invierno del 91 « viviendoparacontarlo - 17/09/2012

    […] historia viene de hace tanto que tendré que quitarle el polvo a la memoria pero el otro día un comentario de Mientrasleo me ayudó a comenzar a […]

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: