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End of the finals

22 Jun

playoffs acb Se acababó.

Se han alargado hasta el último momento y hasta ese instante se ha mantenido la tensión por parte de los equipos. Nadie apostaba por series tan largas pero el gen competitivo que los que han ganado alguna vez nunca pierden ha hecho posible el milagro.

Aquí Real Madrid y Barça han brindado una serie emocionante e igualada en la que se ha jugado al ritmo del Barça pero ha ganado el Madrid. Una serie que empezó con polémicas arbitrales y conspiraciones en ambos equipos y que ha acabado con buenos momentos de baloncesto y mucha tensión. Un equipo superior, el Real Madrid, que ha visto que a base de arreones de fe y convicción la victoria estaba a punto de escaparse.

Para mí, las claves de la serie han sido los actores secundarios. Felipe Reyes acabó como MVP de la final cuando su rol en elequipo tendría que ser mucho más secundario. En el Barça han visto como Sada, Mavro…, Todorovic, Jasickevicius o Ingles les daban alas en momentos clave de la serie a falta de aportación de los titulares.

Otro factor clave ha sido el balance de pérdidas/recuperaciones y el rebote. Aquí si se ha aplicado el equipo blanco y los culés han permitido muchos puntos en segundas y terceras opciones y en transiciones después de una pérdida.

Y el tercer factir, la inoperancia de demasiados titulares del Barça. Lorbek desaparecido, Oleson tan pendiente de Carroll que no metía ni los tiros libres, Navarro medio cojo, Tomic buscando a Lorbek. En el Madrid han estado por debajo de lo esperado pero han aportado más, sobre todo un Mirotic que ha acabado siendo clave y que debe ir con la Selección ya.

El Madrid ha sido el justo ganador pero tendrá que mejorar si quiere que su juego se consolide con títulos, este Barça mermado ha estado a punto de costarle el puesto a su entrenador y que el título se celebrara en casa de su eterno rival.

Mención especial a las dos decepciones de la final. Rudy Fernández y Pablo Laso. El primero demostró no tener más de quince años mentales cuando festejó su primer triple de veinte intentados, algo injustificable en un profesional que cobra por tener más acierto y menos tontería (yo he sentado a jugadores por mucho menos). El segundo dio un curso de inoperancia táctica en el último partido, en el resto también pero tampo es necesario hacer más sangre. Ese tiempo muerto en el que lo único que articula es “si hay zona…… …. si hay zona…. pase, pase, pase vale? pase, pase, pase”. Estooooo, moment dejà vu con Lolo Sainz gritando “venga que sabemos jugar al baloncesto, vale, venga, salimos a jugar como sabemos”. Vamos que en sesenta segundos eso sea lo que le tienes que aclarar a un grupo de jugadores de primer nivel es para pensar que el título de entrenador te lo han dado; también explicaría como Xavi Pascual con una zona rácana les remontaba una y otra vez.

En fin, enhorabuena a los campeones y un aplauso al finalista porque ha peleado hasta el último suspiro.

campeón acb

the finals

En la NBA se ha visto la serie más intensa desde la de los Lakers-Pistons de 1988. Los Spurs han luchado y han tenido la victoria a su alcance pero la derrota en el sexto partido después del triple de Ray Allen, lo ponía casi imposible.Finalmente el anillo para Miami y James MVP de la temporada y las finales, a mi juicio podía haberlo compartido con el eterno Duncan.heat_spurs

Y ahora a esperar el Europeo para seguir dusfrutando del basket

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Brrr, qué frío

21 Jun

Uno no ha estado toda la vida bajo el paraguas del techo de un pabellón (aunque es donde mejor se está en invierno y donde más blando se cae todo el año), ha jugado en campos al aire libre y también ha practicado muchos más deportes aparte del basket y el balonmano.

Pabellón

Esto de ser tan mediterráneo siempre me ha producido cierta atracción por el mar y, durante algunos años de paréntesis en el basket sumado a que no sé estar quieto, dio como resultado que me metiera en un grupo de natación bastante cañero. Lunes, miércoles y viernes a las 7:00 unas quince personas nos metíamos a la piscina para exprimirnos durante algo más de una hora, la monitora ponía mucho de su parte para que fuera así, con una planificación de la temporada y unos entrenamientos que han hecho que alguno de esos quince se haya presentado al campeonato Master y obtenido buenos resultados.

Pero la piscina, y más la corta, puede llegar a cansar cuando empiezas a acumular kilómetros en los brazos y en las piernas y en cuanto el buen tiempo comenzó a asomarse, empezaron las propuestas para probar con alguna travesía. Mucho respeto al hablar de ellas pero también mucha ilusión y ganas. La intensidad en la preparación se dejaba notar y ya no había día que cayeran menos de cien piscinas, las series se sucedían y el ritmo del grupo mejoraba por semanas.

Piscina

Antes de darnos cuenta ya estábamos en junio y teníamos el primer encuentro con las aguas abiertas, una prueba sencilla de poco más de un kilómetro que tenía que servir para ver si la experiencia valía la pena. Y vaya si lo valió, después de una entrada al agua y primeros metros con algo de miedo a no regular bien las fuerzas, fue llegando la confianza y las brazadas se iban alargando a un ritmo más alto. Antes de lo previsto pasé por el cartel de llegada con la sensación de haberme contenido demasiado, la peor sensación que te puede quedar cuando estás compitiendo a cualquier nivel. Lo achaqué a la inexperiencia y a la inseguridad y me propuse mejorar para la siguiente, porque iba a haber más.

Salida desde puerto

Los entrenes continuaron e incluso aumentamos las distancias y la intensidad, todo con el objetivo de volver a salir a competir y hacerlo mucho mejor. Oliva, Gandía, Valencia…. cada fin de semana había una y hasta dos salidas y las sensaciones mejoraban cada vez más y en el horizonte el reto con el que al principio no podíamos ni soñar, Tabarca. Diez kilómetros por delante en los que el mayor problema residía en que jamás habíamos hecho tantos kilómetros y no sabíamos como iban a respondernos los brazos. El día llegó y nos plantamos en Santa Pola en una mañana en el que el mar parecía un espejo e invitaba a romper su superficie a brazadas.

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Los nervios iniciales se diluyeron entre agua y salitre y las brazadas se iban sucediendo rápidas y potentes para ir dejando atrás los carteles de los primeros kilómetros hasta llegar al primer avituallamiento. Primer error, no parar. Entre los dos puestos de avituallamiento las fuerzas empezaron a esfumarse y el miedo a tener que abandonar fue pesando sobre la cabeza de los que no habíamos parado, poco a poco nos fuimos motivando y conseguimos llegar a trancas y barrancas a la posta del segundo avituallamiento. Paramos, cogimos aire y nos tomamos varios vasos de zumo que nos recargaron las pilas para los tres kilómetros finales en los que había que darlo todo. Al final llegamos a la isla de Tabarca reventados pero felices de haber superado ese reto que por un buen rato parecía que se iba a pique.

Acabar la travesía y comprobar de lo que eres capaz en ocasiones te nubla la visión de la realidad y te eleva en una nube en la que no te corresponde estar, en la que piensas que puedes con todo. Y sin bajarnos de esa nube de adrenalina y endorfinas en la proporción que fuera, nos apuntamos a un triatlón, pero no a uno convencional de esos de playa, bici de carretera y trotecito (dicho todo con la mayor de las ironías que ya se llevan lo suyo). No, nosotros nos apuntamos a uno de montaña que organizaban por Teruel. Dos kilómetros de natación atravesando un lago, cuarenta en bicicleta y diez corriendo que no parecían gran cosa después de las sesiones de entrenamiento que nos habían preparado.

Llegó el día y la primera sorpresa fue al llegar, allí llevaba neopreno hasta el apuntador… hasta el apuntador menos los cuatro “sabios” que no habían preguntado nada a nadie. Bah, el neopreno es para flojos y además es incómodo. Preparamos el material y lo dejamos en los cajetines para los cambios y una vez todo listo y comprobado, nos colocamos los dorsales y nos a la zona de la salida. Para la entrada habían colocado un muelle artificial desde el que tirarse al agua sin tener que entrar corriendo por las piedras y nos subimos cuando faltaban menos de tres minutos. El tiempo parecía no pasar y volvían a aparecer los nervios en esos interminables ciento ochenta segundos.

Participantes, a la posición de salida” y cerca de doscientas personas nos agolpábamos en el borde de los tablones de madera. La bocina dio inicio a la prueba y…. DIOS!!!!!!! Pero cómo puede estar tan fría el agua???? Siento mil agujas clavándose por todo el cuerpo y la sensación imperiosa de nadar rápido para entrar en calor, el dolor de cabeza es tremendo y en ocasiones cuesta hasta respirar. Un kilómetro aún? Esto no se acaba, el dolor parece que va dando paso al cansancio y al menos la sensación es más conocida y esperada. Llegamos a tierra y miramos para atrás, pese al dolor y al malestar hemos salido del agua de los primeros o los que vienen detrás lo de nadar lo llevan mal o somos unos cracks.

Cogemos la bici y salimos a la ruta. Los primeros metros intentando controlar los movimientos, el cambio de agua a bicicleta es tremendo, y cogiendo soltura a los pocos minutos. Pasan los kilómetros y empieza a pasarnos un columna interminable de ciclistas que nos aclaran la pregunta anterior, eran malos nadando pero en el resto parece que son mucho mejores. La ruta no es demasiado dura y llegamos sin demasiados problemas al cambio de elemento. Una silla y un par de zapatillas nos esperan.

La carrera es dura, el cambio de bicicleta a carrera cuesta más de lo previsto y las piernas ya van demostrando el cansancio en unas zancadas pesadas. Sufriendo subimos los repechos que se iban presentando y soportamos las bajadas que iban castigando las rodillas. Exhaustos conseguimos cruzar la línea de meta llenos de orgullo por haber conseguido superar otro tremendo reto en tan poco tiempo.

Ha habido más travesías pero nada de lagos…. Brrrrrr, qué frío!!!

Indignante

20 May

Y no, no es nada relacionado con el aniversario del 15M ni el movimiento “indignado” que se generó a su alrededor.

Después de más de media vida entrenando equipos, de haber trabajado con críos desde bien pequeñitos hasta que algunos de ellos se marchaban a un club más competitivo, de haber compartido confidencias de adolescentes y haber acudido a la boda de alguno de ellos, así es como me siento ahora…. INDIGNADO.

En el deporte de base hay una máxima, la diversión te lleva  a lo más alto. Disfrutar de un deporte es el primer paso para poder llegar a hacer algo en él, nunca es al contrario… jamás. Desde mi primer entrenador de balonmano hasta el último NBA al que asistí en algún campus lejano. He tenido la suerte de tratar con gente que tenía clarísimo como trabajar la cantera, como mantener la ilusión de un niño hasta que se convierte en una leyenda. Uno de mis entrenadores fue Isma Cantó y de siempre decía que los equipos de base no los tienen que entrenar jóvenes con poca experiencia, hay que mimarlos con entrenadores que sepan aportar a los niños lo que realmente necesitan.

Un entrenador inexperto puede perder el norte y pretender ganar en vez de formar y eso a corto plazo puede ilusionar a unos pocos pero desmotivará al bloque. Un entrenador sin la cabeza bien amueblada puede olvidarse de formar un grupo y premiar las individualidades. La experiencia en el manejo de un colectivo es fundamental siempre pero cuanto más sensibles son las personas con las que se trabaja, más aún.

Y dicho todo esto… Indignante es jugar con la ilusión de un niño de seis años. Mucho más indignante es quitársela en pocos meses. Indignante es ver que cualquiera puede ponerse a dar gritos desde un banquillo y dar el peor ejemplo posible. Indignante es que un deporte de equipo se convierta en un duelo de egos en el que si no participas quedas totalmente excluido.

Después de seguir durante esta temporada los entrenamientos y partidos de mi hijo (el cual ha decidido libremente jugar a fútbol en vez de basket) he ido comprobando que en ocasiones las personas no sólo son sordas si no que además pueden llegar a ser idiotas. No creo que esté en posesión de la verdad ni de la sabiduría absoluta pero sí que tengo suficientes conocimientos para valorar ese tipo de trabajo y ver que el resultado final sólo podía ser malo o pésimo.

De momento, mi hijo que destilaba ilusión y ganas en septiembre dejó de tener ilusión en febrero y las ganas se le fueron la semana pasada.

Indignante.

Resaca de copas

8 Abr

Uno ya tiene una edad y las copas le sientan regular… regular tirando a mal, así que poco a poco las he ido dejando de lado hasta que han desaparecido. Pero Marzo trae esa locura que todo lo altera y este año me traía la copa en la que por primera vez participaban los Pancers y la primera vez en la que vivía en primera persona (aunque más lejos de lo que me hubiera gustado) un torneo de k.o.

Un lunes feliz, muy feliz, la semana venía cargada de basket. El martes unos cuartos que no debían suponer más que un trámite, como así fue, victoria apabullante y descanso hasta las semis del sábado. Una semana nerviosa dio paso a un partido en el que el rival tenía muy poco que perder, habían eliminado a uno de los favoritos en cuartos, y mucho que ganar. Pero los Pancers de esta temporada son un rodillo que no deja sitio a las sorpresas y aplicando las convenientes dosis de contundencia defensiva y fluidez en ataque, barrieron a un equipo que lo poco que pudo oponer duró menos de diez minutos. La lástima es que uno de los titulares se quedaba sin ficha por una trifulca absurda con el partido ya concluído.

El presi

Kristian punteando

 

Domingo por la mañana y, pese a que el partido comienza a las 12:00, los whatsapps no paran desde antes de las nueve. Que si nos devuelven la ficha, hay que hacer un descarte…. el teléfono emite un sonido martilleante cada pocos segundos… hasta las diez y media, a partir de ahí silencio y concentración. El partido empieza puntual y desde el primer momento deja claro que son los dos mejores equipos los que están en la pista. Intercambio de canastas, defensa intensa y buen baloncesto en cada jugada. Poco a poco los nervios iniciales se van soltando y a base de corazón los Pancers se mantienen en el partido, dos latigazos desde casi ocho metros nos ponen por delante y la brecha va aumentando aunque sin superar los diez puntos.

No hay tiro fácil

Así se llega al último cuarto. Todo transcurre con normalidad hasta que a falta de cuatro minutos los nervios nos pueden y la renta se dilapida en tres jugadas para dejarlos por delante. A partir de ahí más nervios y más precipitaciones que dejaban el partido visto para sentencia. Derrota con sabor a victoria y que permite afrontar lo que resta de temporada con un objetivo claro, la clasificación para el ascenso e intentar derrotar a Els Taurons para ganar el título de liga.

 

Entrega de trofeosEntrega de Trofeos

Una familia felizLos subcampeones

Fotos obtenidas de amicsdelcesto

It’s my style

26 Feb

A finales de los 80 y principios de los 90, el showtime iba acabando sus días de gloria a base de títulos y de construir una dinastía que enamoró (y sigue enamorando) a los aficionados al basket. Por contra aparecía un nuevo estilo de juego, menos bonito pero igualmente espectacular, y sus primeros exponentes fueron los “Bad Boys”, los Detroit Pistons de Chuck Daily con Isiah Thomas, Joe Dumars, Dennis Rodman, Ricky Mahorn, Billy Laimbeer y un banquillo que haría palidecer a muchos equipos actuales.

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Se acabó el anotar como máquinas, el correr persiguiendo a esos aleros que volaban por las bandas esperando un balón para anotar una bandeja o hundir el balón con un tremendo mate. Presión al primer pasador, carga sobre el rebote ofensivo para evitar la salida rápida y una vez detenida la transición rápida… mucha cera en el juego estático y la instauración del desquicio colectivo como método extra de defensa.

HackAShaqPero estos sólo fueron los pioneros, a ellos les siguieron muchos otros que el gran Andrés Montes etiquetó como “Estopa Mix”. Los Knicks de Pat Riley casi ganan un anillo (ay si llega a entrar el triple de John Starks), con un juego interior en el que destacaba la calidad de Pat Ewing y la contundencia de Charles Oakley y Anthony Mason. La llegada de Shaquille O’Neal y su incapacidad para anotar tiros libres creó el “Hack-A-Shaq” (golpear a Shaquille), una táctica que consistía en colgarse del gigantón y hacerle faltas para que fallase los tiros libres… y la lista podría ser eterna.

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El año pasado, el espíritu de los más duros volvió a las pistas reencarnado en un equipo viejuno que hizo de defender a muerte su lema y en dejar a los rivales en anotaciones bajísimas una constante. Ese equipo continúa una año más y además este año lo hace ganando y dando espectáculo en ataque.

Y sí, no lo puedo evitar. Llevo sin pisar una cancha de basket desde el último partido de la temporada 2011-2012. Sin entrenar (a nada) desde el día que mis pequeñas llegaron a este mundo. Y sin embargo estoy al día de absolutamente todo lo que se cuece en ese cajón desastre que son los Pancers y preparando el regreso para el año que viene. Sigo los partidos por whatsapp, comento lo que va sucediendo y voy fijando objetivos en septiembre.

Mis tiempos de showtime quedan tan atrás que casi son en blanco y negro, ahora toca emplearse a fondo para parar a cualquier rival.

Being a Bad Boy

Los NBAs

19 Feb

En mis tiempos de instituto, qué lejos que suena eso, había un grupo al que conocíamos como “los NBAs”. Eran los momentos del desembarco tímido de la mejor liga del mundo en Europa, los más frikis nos matabamos por una cinta de vídeo resumen de la temporada 1984-85 y para la mayoría eran unos desconocidos. Ramón Trecet nos acercaba la madrugada de los viernes a las estrellas al ritmo del Faith de George Michael y nos hacía soñar con visitar esas canchas míticas disfrutando de los mejores.

Mientras los mortales nos esforzábamos en tocar un aro inalcanzable, los NBAs practicaban los últimos giros de Wilkins y el último lanzamiento extremo de Jordan para restregar al resto una canasta, más afortunada que otra cosa, entre cien intentos. Ese era el objetivo, restregar al resto un aro pasado afortunado antes que reconocer que su baloncesto no iba más allá.

Fueron pasando los meses y las sesiones de salto iban empezando a dar sus frutos, ese aro tan alejado comenzaba a ser un blanco fácil de las manos en alto y en poco tiempo se veía superado sin demasiados problemas. Al finalizar la temporada resultaba sencillo matar el aro si no había “tráfico” por el medio. Durante años siguió resultando sencillo, hasta que los kilos fueron pesando, las rodillas empezaron a quejarse a gritos y los años entorpecieron los movimientos lo suficiente como para que el aro volviera a quedar demasiado lejos.

De los NBAs se perdió pronto la pista, cuando el nivel global continuó evolucionando y su única arma era un lanzamiento afortunado, su momento en los equipos en los que jugaban fue pasando y el basket les comenzó a resultar demasiado aburrido.

El otro día estuve viendo un partido de fútbol de mi hijo, nada de basket por el momento. Y sonreí, realmente estaba muerto de la risa por dentro cuando comprobé que en el equipo rival uno de los jugadores era hijo de uno de esos NBAs.

Me acerqué a saludarlo y me reconoció, hablamos un rato y comprobé que el tiempo no cambia a las personas, sólo va acentuando más unos aspectos que otros. Mi ex-compañero seguía siendo el mismo de siempre, gritaba a su hijo para que chutara siempre (daba igual donde estuviera), menospreciaba a los compañeros y rivales… todo seguía igual y seguramente su hijo se volverá un bobo (no se me ocurre nada que no suene mal, así que esto es lo más soft) que se cansará del deporte en cuanto no pueda destacar.

El deporte es algo más que destacar por encima del resto, más aún en un deporte colectivo, hasta en el curling. Las estrellitas de seis años son los que se sienten fracasados con catorce y si miran a su alrededor seguramente tendrán a alguien que les ha mentido, haciéndoles creer algo que no era.

Ya lo pensaba antes, cuando era entrenador, lo peor son los padres…. espero no serlo yo también :S

Premios, tristezas y merecimientos

14 Sep

Vivo demasiado ocupado últimamente y ando poco escritor, tampoco estoy muy inspirado que digamos. Por eso, una vez más, voy con retraso de la actualidad que me rodea.

Hace menos de una semana se clausuraron los Juegos Paralímpicos, un festival del deporte llevado al extremo, el lema olímpico en su máximo esplendor y en los cuales ha habido un buen número de medallas para nuestros deportistas. Los que vais siguiendo mi andadura por Twitter habréis podido comprobar cómo se relacionan algunos de estos astros del deporte con sus seguidores, cercanía, humildad y una capacidad de sacrificio sólo equiparable a su sentido del humor. Esto es algo que debería hacernos pensar un poco en estos atletas que sólo salen en los medios durante dos semanas cada cuatro años, todo el esfuerzo para un par de minutos de pantalla y pocos más de reconocimiento. En cambio otros deportistas, tan preparados o más, gozan de una repercusión mediática continua y permanente en base a nada que hagan.

Por las mismas fechas en las que los deportistas paralímpicos se colgaban medalla tras medalla, diploma tras diploma, el jurado del Premio Príncipe de Asturias decidió que el premio al deporte era cosa de dos futbolistas buenísimos pero no se lo concedían por eso, no. Se lo concedían por su extraordinaria relación ¿?¿? WTF?? Dos futbolistas mediáticos y que gozan de un palmarés que sólo puede envidiar su cuenta corriente, son premiados por llevarse bien. Acabáramos.

A su vez, uno de los mejores jugadores del mundo, confesaba que no celebraba los goles por estar triste. Al instante, tertulias, titulares, elucubraciones, columnas en prensa. Horas de radio y de televisión invertidas en aclarar por qué está triste este genio del fútbol.

Y mientras tanto, Alberto Contador se pega un festival encima de una bicicleta para ganar una Vuelta a España disputadísima. Y Teresa Perales se corona como la deportista con más medallas, igualando a Michael Phelps. Y en prensa la gente habla de la tristeza de CR7, del nuevo corte de pelo del jugador de turno o de alguna idiotez más.

Si alguien merece un premio es la delegación al completo del equipo paralímpico español por dar clase a diario de como superarse. Si alguien se lo merece son ellos sin dudar. Y si alguien tiene dudas, puede intentar tirarse a una piscina y nadar sólo con un brazo durante 400 metros.

Gracias David, Pablo, Manuel, Teresa, Alejandro…. y a todos los que no cito por no hacer la lista eterna, gracias por hacernos ver que querer es poder. Como dice Pablo Cimadevila, uno de mis descubrimientos en estos Juegos y eso que ya son sus terceros, “si puedes soñarlo puedes hacerlo”.