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Mama

26 Ago

No mamá, mama. Así empieza la segunda estrofa de una de las mejores canciones del rock de la historia, el Bohemian Rapsody de Queen. Un pequeña introducción coral y tras ella esos versos que lo explican todo.

Y como en esa historia, alguien va a caer esta vez. Y como en esa historia, será el protagonista.

Ha pasado bastante tiempo desde la última vez que me senté a escribir aquí y en todo ese tiempo no han pasado demasiadas cosas nuevas. He pasado un mes de “vacaciones” del que he vuelto agotado pero enormemente feliz. Sigo buscando trabajo sin demasiados agobios y pensando más en completar flecos en mi formación que en aceptar cualquier cosa.

Y bueno, he tenido un desencuentro con alguien a quien aprecio profundamente. De eso precisamente va esto. Mi vida “real” es actualmente muy complicada y no tiene pinta de tranquilizarse en los próximos meses, mi nivel de estress ha llegado al límite y el de agotamiento anda cerca. Este año voy a volver a jugar a basket y el curro allí será doble porque este año hemos conseguido hacer dos equipos, será una buena válvula de escape pero también exigirá lo suyo.

El tiempo se me escapa entre pañales, deberes y agobios (muchos de ellos autoagobios) que llenan cada rincón de una cabeza bastante perdida y en ese tiempo ya no lo hay para blogs ni para 2.0. En breve comenzaré el proceso para reconvertirme de nuevo en la persona que he sido y a la que cada vez me parezco menos y en eso van a  estar enfocados todos mis esfuerzos, esto me agota y roba energías que ahora mismo no tengo.

Así que

“Goodbye, everybody, I’ve got to go,
Gotta leave you all behind and face the truth
Mama, oooh
I don’t want to die,
I sometimes wish I’d never been born at all. “

Echaré de menos los comentarios de todos, las visitas, la complicidad con algunos de los que pasáis por aquí. Como se suele decir, fue bonito mientras duró.

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Miradas

29 Sep

Debe ser duro ser el centro de las miradas que desprecian. A ninguno nos gusta serlo pero no tenemos reparos en cambiar de acera si vemos a un discapacitado psíquico. He convivido con uno durante toda mi vida y he sido testigo de burlas y miradas de repulsa. Cada vez menos pero sigue pasando.

Cerca de casa hay un centro de día para estas personas. Allí hacen pequeños trabajos, aprenden a ser un poco más autónomos y se distraen en un entorno que es totalmente amigable. También he tenido la suerte de trabajar en uno de esos centros durante una temporada como voluntario y conozco la experiencia de primera mano. He sentido el cariño y el agradecimiento absoluto de gente a la que le basta con que les mires y les sonrías para sentirse bien, gente que reparte afecto constantemente a cambio únicamente de no sentirse rechazados.

El otro día volvía a casa por el camino de siempre, después de dejar a mi hijo en el cole. La verdad es que estoy rodeado de colegios por todas las partes, incluso una universidad, y las horas de entrada y salida son un hervidero de gente por las calles. Iba como siempre, con mis auriculares, mi rock matutino y mi paso acelerado para no llegar demasiado tarde al trabajo. Habitualmente me cruzo con un discapacitado (Manolo) y en base al punto de encuentro ya sé si voy bien de tiempo o con retraso porque el tío es un reloj. Los andares de Manolo son bastante peculiares, utiliza un bastón y no se sabe muy bien si camina hacia adelante o a los lados del balanceo que lleva pero es tan educado que es capaz de estar parado varios minutos en un sitio estrecho para no molestar a quien se pueda cruzar con él. Pues ese día yo iba con retraso y vi a Manolo subir por la calle que lo llevaría hasta el centro, sólo lo separaba cruzar una calle más y en la siguiente esquina torcería a la izquierda y en unos pocos metros tendría la entrada.

Pero se equivocó.

Iría despistado, el montón de gente que lo adelantó lo mareó o vete a saber pero giró por la primera esquina en vez de la segunda y tras unos pasos se quedó parado en medio de la acera, vacilante, mirando a todos los lados sin saber muy bien donde estaba hasta que pasados esos segundos (que a él imagino que se le harían eternos), se ubicó y giró en redondo para cruzar y seguir por su camino. Al hacerlo se acercó “demasiado” a una pareja de jóvenes universitarios. Ella puso cara de terror absoluto y él de asco infinito, en ese instante el odio me invadió de nuevo. Dos jóvenes que estudian en una universidad “católica”, que deberían ser el paradigma de ayuda al prójimo y todas esas cosas que tanto gusta vender a los curas desde su altar y su sotana, que son gente formada y de una generación de mente más abierta me daban el peor ejemplo posible.

Manolo se trastabilló al irse hacia atrás, se sintió agredido y tras lanzar una mirada que mezclaba tristeza e incomprensión se apoyó en la pared y esperó que se alejaran. Me dijo algo en su valenciano incomprensible si no le prestas toda tu atención, le contesté dándole la razón y continuó su camino, como cada día, sin molestar y esperando sólo que lo traten sin miedos, con respeto, como uno más.

“Ae, ins fillseputa ed dudto que n’han donat” “Sí Manolo, molt fills de puta. Et trobes bé?”

“Alex, qué hijos de puta el susto que me han dado” “Sí Manolo, muy hijos de puta. Estás bien, no?”

Para muchos, Dios nunca estuvo de nuestro lado. Y no parece que vaya a estarlo.

Pdta. Manolo es un chico al que conozco de toda la vida porque vive con sus padres cerca de donde yo vivía con los míos. Tiene cuarenta y un años. Podría ser yo…. podríamos ser cualquiera. Mejor pensar antes de mirar.

A vueltas con mi cumpleaños

22 Ago

Ya pasó mi cumpleaños, ya se evaporó un número y llovió otro nuevo, un poco más grande, un poco más viejo.

He tenido mil detalles, regalos de amor sincero y de compromiso triste. Regalos que han salido del fondo de mil corazones pero que naufragaron camino a su destino, un destino roto por dentro en el que se ahogan las alegrías que no consiguen agarrarse a los pocos salientes firmes que aún quedan. Regalos que no trataban de paliar nada, que sólo querían aumentar una felicidad fingida con una sonrisa vacía.

No he tenido mi regalo, no he tenido tu sonrisa la perdí por el camino. Miro el cielo y te busco pero no te veo, no te encuentro, no te puedo coger, ni acunar, ni acariciar. No puedo olvidarte y no tuve ocasión de verte, jamás podré olvidarte porque el amor no se olvida y yo te quería, te quería con todo mi corazón.

Espero que tu hermano tenga razón y estés con el resto de estrellas, llena de luz, bailando de noche y riendo junto una galaxia de amigos. Ayer te buscamos en el cielo juntos, buscamos una estrella fugaz para pedirle que vinieras con nosotros pero no tuvimos suerte, sigues lejos.

Te quiero Mireia aunque jamás me lo oirás decir. Espero que algún día pueda escribirte sin tanto dolor en mí, que mis palabras sean alegres y que no te busque pero hasta que llegue ese día seguiré llorando por las noches pensando en lo que pudo ser, en lo que perdimos y en lo que perdí.

Estés donde estés, te queremos.

>Rollercoaster

19 Ene

>En los últimos meses es la sensación que tengo con mi vida. Una montaña rusa permanente en la que cuando crees que has llegado arriba lo único que hay es una bajada fulminante en la que el corazón se encoge. Meses pasados llenos de angustia con algún momento puntual en el que creer que todo va a ir bien, para luego caer aún más bajo y con más dolor.

Eso tiene que acabar y a base de mucho esfuerzo creo que estoy consiguiendo frenar esa espiral que  empieza por algo externo (al menos eso es lo que parece) y que acaba siendo impulsada por uno mismo. Y ya está bien de gastar energía en nada que no aporte algo positivo a mi vida y a la de los que me rodean.
El futuro estará lleno de subidas y bajadas pero las encararé con el mejor de mis ánimos para marcarme una etapa del Tour si hace falta. 
Y todo esto viene porque en esa montaña rusa anímica he arrastrado demasiado a quien más quiero y nunca jamás quiero volver a hacer algo parecido, que la experiencia sirva para algo esta vez.