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Lyoko

26 Nov

Hace poco en el blog de una amiga se hablaba y comentaba acerca de las relaciones virtuales y reales, el 1.0 y el 2.0 que últimamente está en boca de todos. Cada uno daba su opinión y defendía su teoría acerca de la evolución de esa relación, empiezas con un twit o con un comentario, siguen unos mails, lo agilizas con un chat y de ahí a una llamada o videoconferencia….. lo siguiente es quedar para tomar un café o lo que sea?

La verdad es que no entiendo demasiado de virtualizaciones y desvirtualizaciones, soy más de la teoría de que una relación humana lo es sea cual sea el medio mediante el que se tenga. Considero amigos a gente a la que no he visto nunca o lo he hecho apenas unas veces y otros a los que tengo mucho más cerca no alcanzarán jamás esa categoría. No creo que pueda distinguir entre 1.0 y 2.0, sólo entre amigos y conocidos y dentro de las dos categorías hay gente con la que tengo contacto físico y con la que únicamente lo tengo a través de internet  o el teléfono.

Mentiría si digo que no me apetece sentarme en una terraza a tomar una coca-cola y charlar tranquilamente con alguno de mis amigos virtuales, conversar sin tener que estar pendiente de una pantalla, captar matices en las palabras, ironías, bromas, ver sonrisas o caras preocupadas o tristes. Pero mentiría también si dijera que es algo que me obsesiona, cada vez más conozco más gente de forma virtual y entiendo que es imposible coincidir con todo el mundo. Dudo que pase por alguna ciudad y no avise a alguno de mis amigos/conocidos virtuales, si surge la oportunidad nos conoceremos, nos pondremos cara y voz y en algún caso hasta queden ganas de repetir. No me molestaré si me dicen que no, entiendo que este anonimato que permite la red es demasiado apetitoso como para perderlo tras un café o un breve encuentro.

El conocer en persona a alguien con quien se tiene una relación, del tipo que sea, online es una decisión particular, mi opinión es sólo una más. Yo he conocido gente por internet a la que luego he conocido en persona y con la que he seguido hablando y viendo y otra con la que no, exactamente igual que me pasó en la facultad, en el basket, el trabajo…..

En realidad, el que sabe de virtualizar y desvirtualizar en mi casa es mi hijo. Y si quereis ser unos expertos, nada como daros una vuelta por Lyoko.

Jornada 14

31 Ene

El resumen de esta jornada sería el de reencuentro. Un bonito reencuentro de viejos compañeros de equipo, de ex-compañeros de club e incluso de ex-compañeros de instituto. En la jornada 14 nos encontrábamos con el campdeturia.com, un equipo de los potentes de la categoría (el actual líder) y con muchas caras conocidas. La llegada al campo fue especial y durante el calentamiento hubo mucho abrazo y mucho saludo afectuoso entre rivales. Conforme se iba acercando el momento de empezar todo se fue volviendo más serio y todos nos centramos en empezar fuerte para evitar que nos pasaran por encima de inicio.

El partido siguió el guión de la “lógica”, como le gustaba recordar a Aíto cuando su Barça pasaba el rodillo por encima de cualquier equipo. Al comienzo todo más o menos igualado, con muchas imprecisiones en los dos equipos pero poco a poco ellos abriendo brecha y distanciándose. Esos momentos son los que se llaman romper el partido y nosotros somos expertos en no romper el partido nunca a nuestro favor y en dejar que el contrario lo haga con demasiada facilidad, son momentos en los que hay que ser muy duro psicológicamente para no venirse abajo y poder luchar para volver a engancharte en el marcador o para mantener la intensidad y marcharte definitivamente. No fue el caso y el marcador se acomodó en una diferencia que a ellos les permitía gestionar el partido sin sobresaltos y a nosotros soñar con una remontada que no llegaba.

Al final, abrazos, saludos y un memorable almuerzo en el que reímos recordando viejas anécdotas y otras no tan viejas y un tiempo en el que nos actualizamos nuestras vidas.

Yo no jugué. Mi muñeca estaba muy resentida por el golpe y era mejor no forzar para evitar males mayores. Eso sí, desde la banda disfruté de cada segundo con la misma intensidad que si estuviera en pista. En esta ocasión tuvimos una sweet defeat.

La cita

20 Oct

Hoy he amanecido ñoño, no sé si será el efecto de los antiinflamatorios combinados con los relajantes o que como en primavera todo me la traía al pairo, he decidido tener astenia otoñal. Y es inevitable que en esos momentos de bajón, aparezca alguna canción que me haga recordar tiempos anteriores. Seguramente no eran mejores pero sí más despreocupados, cargados de una diversión que contenía una gran parte de inconsciencia y otra de inexperiencia.

El amigo Ismael Serrano me contaba eso de pasar una noche genial y quedar para repetirla pasado un tiempo. Esa utópica posibilidad que muchos teníamos de una amistad eterna que permanecería inalterable pasara el tiempo que pasara. Me ha venido una sonrisa a la cara al recordar noches similares en las que hemos quemado Valencia en busca de fiesta, alcohol y chicas y en uno de esos recuerdos aparecía Haley.

Una noche de esas en las que no te apetece salir, ni hacer nada más que estar con un grupo de amigos charlando, tocando algún tema de los Straits con más virtuosismo en los dedos que en la voz, una de esas noches mágicas que pasan muy de cuando en cuando, una de esas noches de verano en las que la temperatura te invita a no entrar en casa, mis amigos y yo decidimos salir a tomar algo y volver pronto a casa. Ja, tremenda cosa el destino que te guarda las mejores sorpresas para cuando menos lo esperas. Y salimos cargados con nuestra guitarra y la intención de pasar por una pizzería, coger un par de pizzas para llevar y marcharnos a la playa a pasar la noche tocando y riéndonos de todo.

Llegamos a una pizzería que por aquellos tiempos, ofrecía suministro rápido de energía a cualquier hora de la noche y al entrar coincidimos con dos grupos de chicas. Uno compuesto de tres jovencitas  yankees y otro por dos alemanas. Yo me acerqué a las americanas que intentaban averiguar los ingredientes de las pizzas y, aprovechando que el inglés no era un problema, echarles una mano. Fue un acercamiento tan tonto que cuando lo he  vuelto a pensar no podía entender cómo acabo la cosa como acabó. Theresa, Cindy y Haley eran tres músicas de una orquesta que participaba en un certamen en Valencia y el que yo fuera con una guitarra colgando supongo que hizo que les pareciese un colega de afición.

Después de conseguir las pizzas, ninguno de nosotros pensaba en ir a la playa.

Haley y yo congeniamos inmediatamente y hablamos durante toda la noche. Un halo mágico nos envolvía y en él compartíamos risas, música y confidencias. Notas rasgadas y una voz dulce acompañándolas, algo nuevo para mis oídos.

El tiempo no se detenía y el alba nos quiso sorprender en la plaza en la que nos habíamos conocido, en la que todo giró durante una noche. Sin embargo conseguimos darle esquinazo y llegamos a tiempo a la playa para contemplar un amanecer único. La luz del sol nos devolvió a la realidad, ella tenía que volver a su hotel antes que el resto bajaran a desayunar y yo tendría que dar alguna explicación en casa por llegar de día cuando me había despedido por la noche con un “vengo enseguida”.

Esa misma tarde nos vimos de nuevo y nos prometimos que no sería la última pese a que ella se marchaba en un par de días de nuevo a su ciudad. Nos dimos nuestras direcciones, los teléfonos y esperamos poder vernos todo el rato posible antes que ella se fuera. Lo conseguimos y durante unos días escuché tanta música clásica que llegué a entenderla, a amarla y durante ese momento pensé que lo que salía de mis dedos al tocar mi vieja Fender era sólo ruido.

Nos despedimos a los dos días en el aeropuerto, fue una despedida  dura porque se rompía algo antes que se hubiera llegado a formar pero en esa despedida hubo una promesa que antes del verano siguiente yo iría a verla.

Durante ese año las llamadas, las cartas, las fotos, los versos, las partituras cruzaron el atlántico con mucha frecuencia y el día del reencuentro se hacía eterno. A principios del verano, después de mucho esfuerzo ahorrando, el billete a Baltimore estaba en mi estantería y a los pocos días me encontraba en un continente que visitaba por segunda vez pero en la costa opuesta. Una dulce bienvenida y un dulce mes en el que compartimos sueños que fueron eternos, viajes a sitios desconocidos y otros no tanto, viajes para conocer a mitos y mucho tiempo para disfrutar juntos.

Ese mes se pasó rápido, tan rápido que de nuevo dolió la herida al volver a ese terrible lugar que es un aeropuerto a la hora de despedirse. Besos con sabor a lágrimas y la promesa de intentar vernos cuanto antes. Pero esa vez no pudo ser, Haley se fue borrando de mi realidad y yo de la suya. Mi tiempo empezaba a estar demasiado lleno de cosas cercanas y el suyo también y lo que fue un bonito principio se quedó en una amistad que ha perdurado frente a la distancia.

Fueron veranos de Red Hot Chilli Pepper, de GNR, veranos de una Fender y un violín que pusieron la banda sonora a nuestras vidas.

Hoy es fácil volver a hablar con ella, con su marido, con sus hijos. Haley fue mi punto de inflexión, el punto en el que descubrí lo que era querer a alguien y fue el punto en el que comprendí que hay algo más después del amor, una amistad eterna que se cita cada cierto tiempo en un lado u otro del océano para recordar viejos y dulces momentos.

La canción que ha empezado este sermón… Gracias maestro.

Y una de Red Hot para ambientar el momento.

Yesterday

14 Sep

Es que es oír una canción y me engancho. Ahora que he empezado con los GNR no puedo parar y hay otro tema que me ha hecho recordar tiempos pasados.

Yesterday
There was so many things
I was never told
Now that I’m startin’ to learn
I feel I’m growing old

Tiempos de sueños junto a una guitarra eléctrica y una banda de amigos entregados a esos mismos sueños. Tiempos de música.

Imitando a los grandes, haciendo nuestro hasta el último acorde de Carlos, los versos de Mark y Roger. Tocando a los clásicos, creando nuestro estilo.

Buenos tiempos que ahora son ayer, no los volvería a vivir, demasiado ha pasado como para plantearme eso pero un buen sabor de boca al recordarlos. Gracias Jorge, Gonzo, Paco y Tommy, lo pasamos bien hasta que supimos lo que queríamos. Luego cada uno se fue por su lado.

Amigos, conocidos, abandonos…

8 Sep

El mundo 2.0 da para mucho, no para una entrada en un blog si no para llenar cientos de discos duros. Las redes sociales han devaluado la palabra amigo a la categoría de conocido, los amigos aparecen y desaparecen a velocidades de vértigo. Añades amigos a tu perfil de Facebook a docenas, sigues y te siguen cientos en Twitter, tu blog recibe mil visitas y comentarios.

A  cuántos conoces? Reconoces a alguno de esos amigos si lo ves por la calle? Los saludas? Yo participo de esto, escribo mis entradas, comento las de otros, cientoypico amigos  leen mis comentarios en Facebook y unos pocos en Twitter. Pero de un tiempo a esta parte  (no puedo escribir esto sin acordarme de una canción de Ismael Serrano),  me ha sobrevenido la sensación que todo este entorno es tan falso, tan extraño e irreal que poco a poco voy limpiando mis listas de amigos 2.0 para intentar dejarlas con gente con la que sí que comparto cosas. Con algunos intereses, con otros conversaciones, otros aguantan mis penas y alegrías diarias y otros simplemente leen estas líneas y piensan que se me va la cabeza por momentos.

Ya he vivido unos cuantos años y haciendo una pausa al lado del camino, miro atrás y veo muchas amistades perdidas, mucho conocido a los lados. Si fuerzo la vista me puedo remontar treinta años y recordar a un gran amigo que conforme fuimos creciendo nos fuimos dejando de ver. Un poco más adelante veo sentados a mis compañeros de instituto, inseparables por aquel entonces y hoy irrejuntables. Sigo acercándome y me encuentro con algunos compañeros del basket, no están todos porque muchos siguen el camino conmigo. Más cerca, algunos conocidos del mundo 2.0 que resultaron ser compañías muy breves en mi vida.

Y miro a mi alrededor y veo un montón de gente con la que comparto mi tiempo, mi existencia, mis ilusiones y sueños y me doy cuenta que no hay nada como tener un amigo/a cerca para darle, o recibir, un abrazo cuando estás mal o cuando tienes tanta alegría dentro que te desborda.

Visto lo visto, los amigos ganan a los conocidos, a los abandonos y a los fenómenos misteriosos del mundo virtual que se esfuman a la misma velocidad que llegan.

Gracias a todos los que me seguís por la vida, a los que estáis ahí para lo bueno y lo malo, a los que no os conozco personalmente pero me habéis transmitido fuerza y apoyo cuando lo he necesitado y hemos compartido risas cuando han surgido, a los que hacéis mi día  a día un pequeño paraíso. Al resto os deseo lo mejor, ni nos va a ir mejor ni peor por haber separado nuestros caminos.

Os dejo con la canción de Ismael, una canción que da mucho que pensar si te paras a escuchar la letra. Ismael, gran autor y compañero de noches de estudio y momentos de soledad.