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Resaca de copas

8 Abr

Uno ya tiene una edad y las copas le sientan regular… regular tirando a mal, así que poco a poco las he ido dejando de lado hasta que han desaparecido. Pero Marzo trae esa locura que todo lo altera y este año me traía la copa en la que por primera vez participaban los Pancers y la primera vez en la que vivía en primera persona (aunque más lejos de lo que me hubiera gustado) un torneo de k.o.

Un lunes feliz, muy feliz, la semana venía cargada de basket. El martes unos cuartos que no debían suponer más que un trámite, como así fue, victoria apabullante y descanso hasta las semis del sábado. Una semana nerviosa dio paso a un partido en el que el rival tenía muy poco que perder, habían eliminado a uno de los favoritos en cuartos, y mucho que ganar. Pero los Pancers de esta temporada son un rodillo que no deja sitio a las sorpresas y aplicando las convenientes dosis de contundencia defensiva y fluidez en ataque, barrieron a un equipo que lo poco que pudo oponer duró menos de diez minutos. La lástima es que uno de los titulares se quedaba sin ficha por una trifulca absurda con el partido ya concluído.

El presi

Kristian punteando

 

Domingo por la mañana y, pese a que el partido comienza a las 12:00, los whatsapps no paran desde antes de las nueve. Que si nos devuelven la ficha, hay que hacer un descarte…. el teléfono emite un sonido martilleante cada pocos segundos… hasta las diez y media, a partir de ahí silencio y concentración. El partido empieza puntual y desde el primer momento deja claro que son los dos mejores equipos los que están en la pista. Intercambio de canastas, defensa intensa y buen baloncesto en cada jugada. Poco a poco los nervios iniciales se van soltando y a base de corazón los Pancers se mantienen en el partido, dos latigazos desde casi ocho metros nos ponen por delante y la brecha va aumentando aunque sin superar los diez puntos.

No hay tiro fácil

Así se llega al último cuarto. Todo transcurre con normalidad hasta que a falta de cuatro minutos los nervios nos pueden y la renta se dilapida en tres jugadas para dejarlos por delante. A partir de ahí más nervios y más precipitaciones que dejaban el partido visto para sentencia. Derrota con sabor a victoria y que permite afrontar lo que resta de temporada con un objetivo claro, la clasificación para el ascenso e intentar derrotar a Els Taurons para ganar el título de liga.

 

Entrega de trofeosEntrega de Trofeos

Una familia felizLos subcampeones

Fotos obtenidas de amicsdelcesto

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No pudo ser.

28 Jun

Y después de una semana de parón obligado por retirada del rival, nos plantábamos en casa a despedir la temporada. Un partido que se preveía intenso porque, sin jugarnos nada ninguno de los dos equipos, ellos no querían descolgarse de los puestos de arriba y nosotros peleábamos por “liderar” el grupo de abajo. Intenso también por la emotividad de las despedidas, en una temporada en la que se había conseguido conjuntar un bloque muy fuerte con un montón de retales y en la que yo he retomado sensaciones olvidadas a ambos lados de la línea de banda.

Un buen calentamiento nos preparaba para un partido que se preveía duro y el primer contratiempo vino en forma de retraso de la anotadora. Un cuarto de hora más para ir cociéndonos en el horno en el que se iba convirtiendo el pabellón y para perder un poco la intensidad con la que estábamos.

Salto inicial y pese a la bajada de intensidad por el retraso, nos ponemos por delante con un buen juego y lo mantenemos durante todo el primer cuarto. Objetivo cumplido, no salir dormidos como hicimos en el partido de ida.

Un minuto para recuperar el aliento y recomponer las ideas y a por el segundo. En los segundos diez minutos se perdió frescura en el ataque y su presión empezaba a hacer mella y a provocar demasiadas precipitaciones por nuestra parte. El daño no fue grande pero empezaba a preocupar que no pudiéramos abrir brecha en el marcador. Aprovechando el parón me acerqué a comentar con la colegiada lo que me parecía un arbitraje injusto e intentar hacerle ver que pitar dos faltas a un equipo que presiona a toda la pista y 8 a uno que defiende en zona no es muy normal.

El descanso nos vino bien para recuperar energía pero había miedo a salir descentrados, afortunadamente no fue así pero su juego nos seguía haciendo daño y haber perdido al base titular en el minuto 2 nos hacía daño en la rotación. Al acabar el tercer cuarto el tanteo ya era favorable a ellos y los nervios empezaban a aflorar. Seguíamos acumulando faltas mientras al rival prácticamente no le señalaban ninguna.

El cuarto cuarto fue el desastre total, una sucesión de errores por parte de todos que acabaron con un jugador descalificado, otro con una técnica y los dos banquillos increpándose de una punta a otra del pabellón. Bien es cierto que dos jugadores del equipo rival se dedicaron gran parte del partido al innoble arte del trash talk, pero no hay que quitarse méritos porque caer en algo tan tonto y tan burdo es ridículo y más en un grupo de veteranos.

Al final, descalabro para acabar la temporada y una duodécima posición que no es justa del todo con el juego desplegado pero que se ajusta bastante. Doce victorias que han sabido a miel y treinta y una derrotas que han dolido de diferente manera según se producían y contra quien. Y justo antes, a falta de doce segundos, cambio y al banquillo para recibir una pequeña ovación de los compañeros y para sentir una presión en la garganta que se había ido agrandando según se descontaban los minutos para acabar.

Y en el vestuario, unas palabras de despedida con sabor a lágrima y un polo con el escudo del equipo y la firma de todos los miembros del equipo para no olvidar una temporada que ha quitado años a mi cabez y ha sumado a mis rodillas alguno más.

Fin, se acabó. La aventura con Pancers Basket tocaba a su fin y se cerraba una página más en el libro de la vida. Se acabaron los gritos, los rebotes, los tiros, los robos, los golpes, los empujones y todo lo que se vive en un partido de competición. El domingo se acabó el competir aunque siempre quedará el seguir yendo a tirar a mediodía.

Jornadas 31 y 32.

14 Jun

Sudor, mucho sudor es el resumen de dos partidos en los que el resultado ha sido dispar pero el sabor al final de los mismos ha sido igualmente bueno.

El primero de los dos nos enfrentaba a uno de los equipos en posición de ascenso y en el que juegan varios ex-compañeros de muchos de nosotros. Un partido en el que sabíamos lo difícil de ganar pero El domingo por la tarde, a la hora en la que los toreros salen a la plaza, nosotros salimos a calentar. Lo de calentar es una forma de hablar porque el pabellón estaba a más de 30º y parecía un horno, afortunadamente la entrada principal estaba abierta y corría una ligera brisa que lo hacía soportable. Unas carreritas para soltar los músculos, unos estiramientos para evitar lesiones inoportunas y un poco de tiro para ir afinando la muñeca justo antes de comenzar el último partido como visitantes.

Y ya desde el salto inicial se adivinaba que no era nuestro día y que nos iba a costar horrores estar en el partido. El primer parcial malo pero nos mantenía en el partido. En el segundo mejorábamos y nos conseguíamos acercar muy tímidamente pero al menos mantenía la esperanza de poder luchar de nuevo por el partido.

El tercer cuarto nos volvía a alejar en una de nuestras características pájaras y todo el trabajo anterior se venía abajo, pese a todo, el equipo continuaba con la misma actitud de entrega y concentración. Y así, manteniendo la entrega pero lejos en el marcador, llegamos a un último cuarto en el que se jugó pensando en el siguiente partido y se intentó sacar algo de provecho en unos minutos en los que el resultado ya era lo de menos por la claridad de la derrota.

Después de romper la racha de victorias, tocaba pensar ya en los siguientes compromisos. A priori el siguiente sería un partido asequible y todos tendríamos oportunidad de disputar minutos. El jueves disputamos un amistoso contra un equipo que ya conocemos bien (hemos jugado tres veces contra ellos) de dos categorías por encima de la nuestra. Esta vez iba a ser la primera en la que seríamos bastantes para intentar ganarles. El partido fue intenso y muy divertido, como el resto de veces que nos habíamos visto las caras, pero esta vez les plantamos cara y durante todo el partido estuvimos con alternancias en el marcador. Al final, un error mío en el conteo de puntos dejó el resultado en el aire pero salimos todos muy contentos del partido que habíamos hecho.

Y llegó el domingo, penúltimo partido de casa y ante un equipo al que debíamos ganar sin excesivos problemas. Por no alargar demasiado la crónica de un partido sin historia, basta con decir que ganamos todos los cuartos menos el último que lo empatamos. Buen partido en defensa, brillante en ocasiones, dejando al rival en 19 puntos. En ataque ya hubo más peros que poner pero es que las energías se nos fueron en defender.

Encarrilamos el final de temporada con opciones de mejorar un par de puestos en la clasificación y con el convencimiento que el proyecto está afianzado para que el año que viene sean muchas más las alegrías que este grupo pueda tener.

Self esteem

5 May

Era casi un rito al acabar cada partido. Pasar a dejar los trastos (a veces ni eso) por casa, salir a cenar a un bareto de unos conocidos e ir a tomar unas copas a Valencia. Daba igual el resultado, el caso era ir a pasar un rato agradable juntos, a reírnos, a disfrutar de una nueva noche.

El pub al que solíamos ir ponía todo tipo de música pero predominaba el rock, más o menos duro según la afluencia de parejas o solitarios, y una de nuestras favoritas era una de un grupo no muy conocido por esos años, Offspring. Al oír el principio, nos buscábamos para organizar un círculo y comenzar a botar. Visto en la distancia de los años, suena mucho más estúpido de lo que era en su tiempo, entonces era un momento de reafirmación, momento de cerrar aún más los lazos de un grupo que ha permanecido unido durante todo este tiempo.

El domingo tuvimos una nueva jornada de liga, un partido que era difícil antes que se complicara aún más. Uno de los referentes interiores del equipo avisaba el jueves que no vendría porque su hijo pequeño estaba en el hospital y sin planes de salir antes del lunes o martes siguientes. El base titular tenía un accidente de trabajo y también se caía de la convocatoria. Uno de nuestros pivots se casaba la noche anterior y no vendría. El otro base tenía un examen. Nuestro hombre más rápido se nos intoxicaba y causaba baja a última hora.

Con ese panorama se antojaba difícil poder siquiera dar la cara contra un equipo muy joven y con un físico brutal, pero era día de intentar lo difícil y no pararse en lamentaciones.

Nueve y media y sólo tres jugadores en la pista, una cosa era intentar lo imposible y otra era luchar contra molinos de viento. En esa media hora llegaron dos más para al menos poder empezar el partido y uno más avisó que venía de camino. Otros dos seguían con el móvil apagado o fuera de cobertura.

Salto inicial perdido y en los primeros minutos, la tensión en defensa compensaba los errores en el ataque. Poco a poco, los dos equipos comenzamos a intercambiar canastas pero siempre predominando los errores en ataque y los aciertos defensivos. Al final del cuarto, una diferencia excesiva vistos los méritos de los dos equipos.

Tras un breve y reparador descanso nos pusimos manos a la obra para intentar recuperar la desventaja. Pese a jugar un cuarto lleno de altibajos, en el que hubo momentos muy buenos y otros muy malos, el marcador al descanso reflejaba una desventaja de doce puntos. El objetivo tras el parón era meternos de lleno en el partido y tratar de recuperar esa desventaja para “meterles” el miedo en el cuerpo.

Y el tercer cuarto fue un derroche de intensidad defensiva y eso nos lastró en ataque pero impidió que la ventaja fuese a más. Quedaba un último cuarto en el que remontar era una utopía y sólo quedaba no perderle la cara al partido, algo que últimamente no estábamos consiguiendo cuando perdíamos faltando poco tiempo. Desde el principio, apretando todo lo que el cuerpo permitía y tratando de seguir metidos dentro, la distancia se iba recortando poco a poco hasta quedarse en siete puntos pero a partir de ahí, la falta de oxígeno, el cansancio y un esfuerzo extra por parte del rival hizo que la brecha se reabriera y nos entraran los nervios y las prisas, algo que nos hizo perder por una diferencia mayor de la que habíamos ido perdiendo durante todo el partido.

Al acabar, la moral alta porque se había hecho un gran trabajo pese a la derrota y porque se volvía a demostrar la personalidad que unos partidos atrás habíamos comenzado a perder.

Esta era la canción con la que comenzábamos la noche hace ya mucho tiempo.

Jornada 26

4 May

Teníamos por delante un enfrentamiento en el que muchos estábamos con una motivación extra, reencuentro con un excompañero de equipo y con otros conocidos. Un equipo sólido y que sabe cuales son sus puntos fuertes y como explotarlos y algo de lo que nosotros carecemos, personalidad.

La semana fue tan poco fructífera en entrenamientos como las anteriores, llevo un tiempo en que el universo se confabula para ocupar mi tiempo libre y que no haya manera de encadenar un par de días de entrenamiento con intensidad. Casi se me saltan las lágrimas cuando recuerdo los dos meses en los que he podido entrenar con cierta continuidad y mi juego subía de nivel hasta parecerse al de hace algunos años. Luego entre navidades, fallas y pascua y la puñetera lesión, todo se fue al  traste y volver a ponerse en forma cada vez cuesta más, cosas de estar a punto de migrar de la versión 3.x a la 4.0.

El partido era viernes por la tarde, el segundo que jugábamos en ese horario, y después de unas jornadas en las que no conseguíamos ser demasiados, el banquillo se volvía a poblar de efectivos para poder tener un buen ritmo en la pista. Las perspectivas antes de comenzar no parecían muy buenas pero si algo me ha enseñado el deporte es que la sorpresa está escondida en cualquier lanzamiento.

Salto inicial perdido para no perder la costumbre y un cinco inicial inusualmente alto para intentar romper el partido con centímetros. A los pocos minutos ya teníamos claro que no era nuestro día en el juego interior, así que reconversión a unidad ligera y a volver a probar suerte. El final del primer cuarto nos dejaba lejos pero a una distancia que permitía seguir soñando con la remontada.

De nuevo a la pista y al fin un punto de fluidez en ataque nos metía en el partido, un cuarto de intercambio de canastas y de defensas muy intensas nos permitió recortar mínimamente la diferencia y dejarla en diez puntos. Se nos amontonaba el trabajo para la segunda parte pero nadie pensaba en otra cosa que en seguir trabajando para ganar.

Merecido descanso y vuelta a la cancha a intentar una remontada complicada ante un equipo que no tenía ninguna intención de ponerlo fácil. El tercer cuarto tomaba el mismo cariz que el segundo, mucho trabajo y pese a todo un recorte de puntos exiguo. Se nos acababa el tiempo y la energía para afrontar un último cuarto complicado. La diferencia había caído hasta los seis puntos de los doce con los que acabamos el primer cuarto, momento de tirar de épica.

Pero este año lo de la épica lo dejamos para otros, está siendo una temporada en la que remontamos para morir en la orilla y en el último cuarto, el esfuerzo y la intensidad de los cuartos anteriores nos pasó factura ante un rival mejor preparado que nosotros en ese aspecto. El último cuarto fue un intento desesperado por ponernos por delante y que tuvo como castigo una derrota mayor de la merecida, al final los seis puntos se convirtieron en veinte, entre balones perdidos, reproches y faltas personales y un total desacierto en ataque.

Nos queda el consuelo de haber competido hasta el final y no haber bajado los brazos en ningún momento, cosa que no hicimos en el partido anterior. El próximo será contra un rival dificilísimo por nuestro estilo de juego, se hará lo que se pueda y se intentará todo para que al menos tengan que sudar la camiseta.

Fundamentos

24 Abr

fundamento.

(Del lat. fundamentum).

1. m. Principio y cimiento en que estriba y sobre el que se apoya un edificio u otra cosa.

2. m. Seriedad, formalidad de una persona. Este niño no tiene fundamento.

3. m. Razón principal o motivo con que se pretende afianzar y asegurar algo.

4. m. Raíz, principio y origen en que estriba y tiene su mayor fuerza algo no material.

5. m. Fondo o trama de los tejidos.

Pues de esto es de lo que carece nuestro basket.

El baloncesto es un deporte frenético, rápido, todo pasa en cuestión de segundos y en minutos un partido puede acabarse para uno de los dos equipos si pierde la intensidad y la concentración. No hay tiempo para dudas ni para interpretaciones, los conceptos tienen que estar claros y aplicarlos ha de ser una cuestión instantánea, mecánica.

Si sabes jugar sabes donde tienes que estar, si tienes fundamentos sabes como hacerlo. En caso contrario hay un grupo de personas corriendo por un campo sin sentido ninguno y dando una sensación de desconcierto permanente. No sólo hay que moverse constantemente, hay que hacerlo sabiendo lo que se pretende con cada movimiento, dosificando los esfuerzos para conseguir resultados productivos.

Si tienes el balón buscas al compañero mejor situado y le pasas, luego cortas o bloqueas.

Si no tienes el balón, te mueves para generar espacios y recibir en ellos.

Si corres con balón haces una buena parada y cambias de dirección.

Si lo haces sin balón lo haces igual y buscas sorprender para recibir.

Si estás defendiendo, no pierdes de vista el balón ni a tu par.

Si hay un lanzamiento fijas a un atacante para bloquear el rebote.

Todo esto sucede en centésimas de segundo, en una décima un buen jugador es capaz de ganarte la posición, de lanzar sin que puedas poner oposición, de estar delante tuyo y quitarte el rebote.

Me gusta disfrutar de cada segundo, de cada instante que me brinda un partido de basket, ver las líneas imaginarias que se trazan con cada pase, con cada bloqueo o cada corte a canasta. Es tremendamente divertido el ver como se plasma en la cancha el trabajo de los entrenamientos y se obtienen los frutos esperados. Captar cada variante táctica y técnica en un movimiento coral es la esencia de este deporte contra el que este fin de semana hemos atentado desde el equipo en el que juego.

El basket, ese ballet de cuerpos de dos metros girando alrededor de una pelota en ocasiones destila belleza y en otras se convierte simplemente en un montón de cuerpos incapaces de coordinar algún tímido movimiento.

Sigo pensando que es posible hacerlo mejor, he llegado a ver momentos de buen baloncesto durante esta temporada pero lo de ésta última jornada es un atentado contra el buen gusto.

Bloqueo y continuación, pasar y cortar, rebote, trap, trailer, transición, contraataque…. palabras, conceptos vacíos si no se aplican.

Jornada 23. Retorno mortal

10 Abr

De nuevo fin de semana y de nuevo jornada. Esta vez era hora de ir probando a ver qué tal respondía la pierna a un poco de presión como sólo se puede probar con la intensidad de un partido. La idea era jugar unos minutos para comprobar si la sobrecarga desaparecía.

Antes hubo una sesión de entrenamiento doble, tiro el miércoles y tiro el jueves con un uno contra uno que me permitió comprobar que el domingo estaría listo para jugar. Un gustazo, porque la espera se había hecho más dura de lo previsto.

Y ya sí, ya nos plantamos en el domingo, un buen madrugón para ir activándonos y después de colocar todo en el sitio correspondiente de la pista, jugábamos en uno de los campos antiguos de entrenamiento porque el nuestro estaba ocupado, comenzamos a calentar. El calentamiento fue corto pero me dejó ver que tampoco podría excederme mucho, unos pinchazos en el gemelo avisaban que aún no estábamos listos para grandes retos. Pese a todo, y siguiendo la norma que he tratado de imponer desde el principio de temporada en la que los que entrenan más juegan más, salí como titular en la posición de tres.

Ganamos el salto y comenzó un partido en el que parecía que jugáramos fuera por el cambio de pista. La primera posesión era nuestra y en ella se pudo intuir lo que sería el devenir del partido, buen movimiento de balón, muchos fallos en el tiro, defensa plagada de faltas y una árbitro que no veía ni oía nada. En la primera posesión, contabilizamos unas siete faltas hasta que señalaron una y pese a todo no conseguimos anotar. Visto que el partido iba a seguir un camino muy físico, decidimos que sería mejor aplicarse el cuento y defender muy duro porque ya nos hemos dado cuenta que en esta liga no se puede uno andar con remilgos. El resultado de tanta refriega fue un tanteo muy bajo pero que nos favorecía. El gemelo llevaba ya un rato protestando pero no había mucho donde escoger en el banquillo.

El segundo cuarto fue un calco del primero y el marcador reflejaba una pequeña diferencia a nuestro favor. Había que aprovechar el descanso y salir a matar el partido cuanto antes. Y eso fue justo lo que hicimos en los primeros minutos del tercer cuarto, matar el partido pero en nuestra contra. Una salida catastrófica dilapidaba la escasa renta que habíamos conseguido durante veinte minutos de pelea y nos obligaba a volver a apretar los dientes para ponernos por delante. Al final, conseguimos acabar el cuarto por delante de nuevo pero con una ventaja inferior a la que teníamos cuando comenzó.

Último cuarto y todo por decidir, por nuestra parte el banquillo ya había demostrado que no estaba en disposición de ayudar demasiado y los que estábamos en pista comenzábamos a dar síntomas de estar fundidos. Pese a todo, intentamos conjurarnos para sacar adelante un partido que nosotros solos nos estábamos poniendo cuesta arriba. El último cuarto se podría resumir en una palabra, desastre. Pérdidas de balón infantiles, descolocación en defensa, error tras error hicieron que el partido balanceara hacia el rival primero, se pusiera cuesta arriba después y faltando tres minutos, fuese total y completamente imposible el remontarlo.

A nivel personal acabé muy contento, mi pierna aguantó casi todo el partido en pista y me dio muy pocos problemas, anoté el único tiro que pude lanzar y forcé faltas y busqué buenos pases. En defensa muy bien hasta el último cuarto, en el que la descolocación de algunos, nos lastró al resto. Pese al mes de ausencia, no acusé demasiado la falta de partidos y creo que ahora viene una fase divertida de la temporada en la que espero poder estar a tope.