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Tiburones

18 Jun

Joder, joder, joder…. miro el reloj de nuevo. Joder, joder, joder, parezco el protagonista de “Cuatro bodas y un funeral” cuando llega tarde a la primera de las bodas. No, no me he dormido es que al final me ha costado más de la cuenta dejar a las pequeñas durmiendo antes de salir. Es igual, el pabellón está cerca y en quince minutos como mucho estoy allí.

Al fin llegaba el partido contra los líderes, los que nos ganaron (justamente) la final de copa. Momento de dar un golpe en la mesa y demostrar que, una vez asegurado el subcampeonato, el título aún no estaba decidido. Nos visitaban los Taurons, líderes invictos en liga y copa y los únicos capaces de pararnos esta temporada (la otra derrota fue un cúmulo de desgracias ya vengadas).

El partido está acabando su primer cuarto y vamos bajo en el marcador por tan solo un punto. El segundo cuarto es malo y aporta poco al partido, al descanso tres bajo y la sensación que a poco que juguemos a nuestro nivel el partido es nuestro.

Pasa el descanso y el tercer cuarto es un calco del segundo, poco baloncesto y mucha tensión para acabar tres abajo.

Cuarto final y todo por decidir. Tras unos primeros minutos que no auguran nada bueno se abre la caja de los truenos. Ocho bajo en el marcador y nuestro base suelta un latigazo desde el triple, una buena defensa y es nuestro cuatro el que anota un nuevo triple. La moral se recupera y quedan dos minutos para soñar. Para soñar y seguir bregando contra un rival que vende muy cara su derrota. El tanteo se queda inamovible.

24 segundos y posesión para nosotros, todo parece de cara para una victoria muy trabajada. Pero a 8 segundos del final nos jugamos un tiro estúpido extraño que fallamos y le da la vuelta a la situación, toca morir defendiendo y no hacer falta. La suerte está de nuestro lado, ellos atacan de la peor manera posible y nos vamos a una prórroga que veíamos perdida.

Cinco minutos más de sufrimiento y de nervios en los que se combinan un par de acciones brillantes con otros errores y precipitaciones que lo dejan todo igual que cuando empezó. Cinco minutos en los que el equipo rival se queda bajo mínimos al perder a uno de sus jugadores por personales y nosotros lo compensamos con la expulsión por personales del todoterreno del equipo y posterior técnica al banquillo cuando le dio una patada a una botella que cruzó medio campo.

Inicio de la segunda prórroga y al fin mostramos los nervios más templados y la cabeza algo más fría, se evitan las pérdidas (incontables) y se les hace trabajar de lo lindo en defensa ahora que tienen a un hombre menos. Poco a poco se abre una pequeña brecha en el marcador que ellos evitan que sea mayor a base de cojones coraje. En esos momentos el crono juega en nuestra contra y también contra nuestros nervios. Tras un rosario de faltas y tiros libres se oyó el pitido que confirmaba que sí que podemos ganar a este equipo y que soñar con el título de la regular está a una sola victoria.

La alegría se pintaba en la cara de todos, aunque los nervios se seguían haciendo notar. Mi ronquera continúa después de la sesión de gritos de ánimo e instrucciones.

Go Pancers!!

Resaca de copas

8 Abr

Uno ya tiene una edad y las copas le sientan regular… regular tirando a mal, así que poco a poco las he ido dejando de lado hasta que han desaparecido. Pero Marzo trae esa locura que todo lo altera y este año me traía la copa en la que por primera vez participaban los Pancers y la primera vez en la que vivía en primera persona (aunque más lejos de lo que me hubiera gustado) un torneo de k.o.

Un lunes feliz, muy feliz, la semana venía cargada de basket. El martes unos cuartos que no debían suponer más que un trámite, como así fue, victoria apabullante y descanso hasta las semis del sábado. Una semana nerviosa dio paso a un partido en el que el rival tenía muy poco que perder, habían eliminado a uno de los favoritos en cuartos, y mucho que ganar. Pero los Pancers de esta temporada son un rodillo que no deja sitio a las sorpresas y aplicando las convenientes dosis de contundencia defensiva y fluidez en ataque, barrieron a un equipo que lo poco que pudo oponer duró menos de diez minutos. La lástima es que uno de los titulares se quedaba sin ficha por una trifulca absurda con el partido ya concluído.

El presi

Kristian punteando

 

Domingo por la mañana y, pese a que el partido comienza a las 12:00, los whatsapps no paran desde antes de las nueve. Que si nos devuelven la ficha, hay que hacer un descarte…. el teléfono emite un sonido martilleante cada pocos segundos… hasta las diez y media, a partir de ahí silencio y concentración. El partido empieza puntual y desde el primer momento deja claro que son los dos mejores equipos los que están en la pista. Intercambio de canastas, defensa intensa y buen baloncesto en cada jugada. Poco a poco los nervios iniciales se van soltando y a base de corazón los Pancers se mantienen en el partido, dos latigazos desde casi ocho metros nos ponen por delante y la brecha va aumentando aunque sin superar los diez puntos.

No hay tiro fácil

Así se llega al último cuarto. Todo transcurre con normalidad hasta que a falta de cuatro minutos los nervios nos pueden y la renta se dilapida en tres jugadas para dejarlos por delante. A partir de ahí más nervios y más precipitaciones que dejaban el partido visto para sentencia. Derrota con sabor a victoria y que permite afrontar lo que resta de temporada con un objetivo claro, la clasificación para el ascenso e intentar derrotar a Els Taurons para ganar el título de liga.

 

Entrega de trofeosEntrega de Trofeos

Una familia felizLos subcampeones

Fotos obtenidas de amicsdelcesto

It’s my style

26 Feb

A finales de los 80 y principios de los 90, el showtime iba acabando sus días de gloria a base de títulos y de construir una dinastía que enamoró (y sigue enamorando) a los aficionados al basket. Por contra aparecía un nuevo estilo de juego, menos bonito pero igualmente espectacular, y sus primeros exponentes fueron los “Bad Boys”, los Detroit Pistons de Chuck Daily con Isiah Thomas, Joe Dumars, Dennis Rodman, Ricky Mahorn, Billy Laimbeer y un banquillo que haría palidecer a muchos equipos actuales.

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Se acabó el anotar como máquinas, el correr persiguiendo a esos aleros que volaban por las bandas esperando un balón para anotar una bandeja o hundir el balón con un tremendo mate. Presión al primer pasador, carga sobre el rebote ofensivo para evitar la salida rápida y una vez detenida la transición rápida… mucha cera en el juego estático y la instauración del desquicio colectivo como método extra de defensa.

HackAShaqPero estos sólo fueron los pioneros, a ellos les siguieron muchos otros que el gran Andrés Montes etiquetó como “Estopa Mix”. Los Knicks de Pat Riley casi ganan un anillo (ay si llega a entrar el triple de John Starks), con un juego interior en el que destacaba la calidad de Pat Ewing y la contundencia de Charles Oakley y Anthony Mason. La llegada de Shaquille O’Neal y su incapacidad para anotar tiros libres creó el “Hack-A-Shaq” (golpear a Shaquille), una táctica que consistía en colgarse del gigantón y hacerle faltas para que fallase los tiros libres… y la lista podría ser eterna.

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El año pasado, el espíritu de los más duros volvió a las pistas reencarnado en un equipo viejuno que hizo de defender a muerte su lema y en dejar a los rivales en anotaciones bajísimas una constante. Ese equipo continúa una año más y además este año lo hace ganando y dando espectáculo en ataque.

Y sí, no lo puedo evitar. Llevo sin pisar una cancha de basket desde el último partido de la temporada 2011-2012. Sin entrenar (a nada) desde el día que mis pequeñas llegaron a este mundo. Y sin embargo estoy al día de absolutamente todo lo que se cuece en ese cajón desastre que son los Pancers y preparando el regreso para el año que viene. Sigo los partidos por whatsapp, comento lo que va sucediendo y voy fijando objetivos en septiembre.

Mis tiempos de showtime quedan tan atrás que casi son en blanco y negro, ahora toca emplearse a fondo para parar a cualquier rival.

Being a Bad Boy

Begin the begin

22 Oct

Primeros de octubre (ya sé que se está acabando el mes pero esto lo empecé el día 3) y los mismos nervios de todos los años. Llega el puente del 9 d’Octubre y con él el inicio de la temporada. Si, el próximo fin de semana empieza una nueva temporada para los Pancers y aunque este año estaré apartado del juego, sigo completamente vinculado a ese gran grupo que formamos el año pasado.

Ha pasado un verano en el que se han concretado un par de fichajes que tienen que hacer mejorar, y mucho, el juego del equipo. Un 4 que puede jugar como 5 y que en caso de abrirse también puede aportar algo de tiro y ayudar a descongestionar la zona y un base que traerá más serenidad en la dirección y en la subida del balón ante nuestras “temidas” presiones. También ha vuelto un jugador interior con buena visión de juego que en la temporada pasada se bajó del barco demasiado pronto por problemas físicos.

Este año será el de consolidarse en la categoría y el de un más que posible ascenso pero sobre todo tiene que ser el año de consolidar el proyecto del equipo, el de mantener las muchísimas cosas buenas que se consiguieron el año pasado y añadir un punto de competitividad y que todos aporten un poco más.

Desde fuera seguiré cada partido, los movimientos dentro del vestuario. Lo seguiré con un halo de pena por no poder estar ahí y con un mucha alegría por el motivo por el que no estoy. Pero sobre todo, lo seguiré con una inmensa gratitud porque ahí me reencontré con sensaciones que estaban tan olvidadas que pensaba que jamás volvería a pasar por ellas.

Señoras y señores, esto es BA-LON-CES-TO y no se juega, se siente.

Pdta. A día de hoy, los Pancers van lideres de su categoría con dos victorias incontestables.

Pdta 2. No se me ocurre mejor día que el del nacimiento de uno de mis ídolos para publicar este post. Gracias Drazen por enseñarme a levantar el puño después de cada canasta, por bailar con un balón en las manos, por tirar mil veces cada día al acabar el entrenamiento, por ayudar a sacar lo mejor de mí.

No pudo ser.

28 Jun

Y después de una semana de parón obligado por retirada del rival, nos plantábamos en casa a despedir la temporada. Un partido que se preveía intenso porque, sin jugarnos nada ninguno de los dos equipos, ellos no querían descolgarse de los puestos de arriba y nosotros peleábamos por “liderar” el grupo de abajo. Intenso también por la emotividad de las despedidas, en una temporada en la que se había conseguido conjuntar un bloque muy fuerte con un montón de retales y en la que yo he retomado sensaciones olvidadas a ambos lados de la línea de banda.

Un buen calentamiento nos preparaba para un partido que se preveía duro y el primer contratiempo vino en forma de retraso de la anotadora. Un cuarto de hora más para ir cociéndonos en el horno en el que se iba convirtiendo el pabellón y para perder un poco la intensidad con la que estábamos.

Salto inicial y pese a la bajada de intensidad por el retraso, nos ponemos por delante con un buen juego y lo mantenemos durante todo el primer cuarto. Objetivo cumplido, no salir dormidos como hicimos en el partido de ida.

Un minuto para recuperar el aliento y recomponer las ideas y a por el segundo. En los segundos diez minutos se perdió frescura en el ataque y su presión empezaba a hacer mella y a provocar demasiadas precipitaciones por nuestra parte. El daño no fue grande pero empezaba a preocupar que no pudiéramos abrir brecha en el marcador. Aprovechando el parón me acerqué a comentar con la colegiada lo que me parecía un arbitraje injusto e intentar hacerle ver que pitar dos faltas a un equipo que presiona a toda la pista y 8 a uno que defiende en zona no es muy normal.

El descanso nos vino bien para recuperar energía pero había miedo a salir descentrados, afortunadamente no fue así pero su juego nos seguía haciendo daño y haber perdido al base titular en el minuto 2 nos hacía daño en la rotación. Al acabar el tercer cuarto el tanteo ya era favorable a ellos y los nervios empezaban a aflorar. Seguíamos acumulando faltas mientras al rival prácticamente no le señalaban ninguna.

El cuarto cuarto fue el desastre total, una sucesión de errores por parte de todos que acabaron con un jugador descalificado, otro con una técnica y los dos banquillos increpándose de una punta a otra del pabellón. Bien es cierto que dos jugadores del equipo rival se dedicaron gran parte del partido al innoble arte del trash talk, pero no hay que quitarse méritos porque caer en algo tan tonto y tan burdo es ridículo y más en un grupo de veteranos.

Al final, descalabro para acabar la temporada y una duodécima posición que no es justa del todo con el juego desplegado pero que se ajusta bastante. Doce victorias que han sabido a miel y treinta y una derrotas que han dolido de diferente manera según se producían y contra quien. Y justo antes, a falta de doce segundos, cambio y al banquillo para recibir una pequeña ovación de los compañeros y para sentir una presión en la garganta que se había ido agrandando según se descontaban los minutos para acabar.

Y en el vestuario, unas palabras de despedida con sabor a lágrima y un polo con el escudo del equipo y la firma de todos los miembros del equipo para no olvidar una temporada que ha quitado años a mi cabez y ha sumado a mis rodillas alguno más.

Fin, se acabó. La aventura con Pancers Basket tocaba a su fin y se cerraba una página más en el libro de la vida. Se acabaron los gritos, los rebotes, los tiros, los robos, los golpes, los empujones y todo lo que se vive en un partido de competición. El domingo se acabó el competir aunque siempre quedará el seguir yendo a tirar a mediodía.

Gracias

22 Jun

Gracias a Jose Luis #8 por tener una idea loca el verano pasado y pensar que se podía llevar adelante, por ser capaz de no dejarse vencer por los malos momentos iniciales y continuar con la misma ilusión durante la temporada. Gracias por acordarte de mí.

Gracias Germán #9 por ser cofundador y ser el primer fichaje de este proyecto y por ser el director de orquesta en los momentos difíciles.

Gracias Manolo #11 por subirte al carro conmigo y por aguantar todo lo que has podido.

Gracias Sergio #7 por el esfuerzo y por las ganas que has puesto siempre que has venido.

Gracias Alf #12 por seguir siendo el mismo que el primer día en que nos conocimos.

Gracias Edu #15 por las ganas de aprender, por la intensidad, por el buen rollo que has destilado.

Gracias Ricky #14 porque me has vuelto a enseñar que esto del basket es cosa de actitud y a ti te sobra.

Gracias Santi #4 por esos madrugones de domingo, por esas sesiones de tiro tostados al sol y por querer seguir mejorando.

Gracias Iván #32 por implicarte desde el primer segundo y por intentar que todo haya sido mucho más fácil.

Gracias Jorge #6 por intentarlo.

Gracias David #00 por estar cuando has estado.

Gracias Isma #35 por llegar el último, no conocer a nadie y ser uno más a los cuatro ratos.

Gracias Raúl #6 por renovarnos la ilusión cuando andábamos perdidos.

Gracias a todos por haber formado este grupo con el que hemos pasado un gran año, por compartir tantos momentos, euforias, bajones, palmadas, bloqueos, sudores, golpes… por compartir tanto baloncesto y por hacerlo siempre con una buena cara.

Gracias por no bajar los brazos ni con el peor resultado en contra, gracias por levantaros después de cada derrota y gracias por los abrazos después de cada victoria.

Gracias por haber hecho de un nombre una filosofía, por convertir el pancer en una seña de identidad y de entender este deporte.

Este fin de semana hay que despedirse a lo grande, intentándolo todo contra un rival que nos supera por mucho en la clasificación. Será estupendo si lo logramos y si no… siempre nos quedará el saber que lo hemos intentado.

Go Pancers!!

Jornadas 31 y 32.

14 Jun

Sudor, mucho sudor es el resumen de dos partidos en los que el resultado ha sido dispar pero el sabor al final de los mismos ha sido igualmente bueno.

El primero de los dos nos enfrentaba a uno de los equipos en posición de ascenso y en el que juegan varios ex-compañeros de muchos de nosotros. Un partido en el que sabíamos lo difícil de ganar pero El domingo por la tarde, a la hora en la que los toreros salen a la plaza, nosotros salimos a calentar. Lo de calentar es una forma de hablar porque el pabellón estaba a más de 30º y parecía un horno, afortunadamente la entrada principal estaba abierta y corría una ligera brisa que lo hacía soportable. Unas carreritas para soltar los músculos, unos estiramientos para evitar lesiones inoportunas y un poco de tiro para ir afinando la muñeca justo antes de comenzar el último partido como visitantes.

Y ya desde el salto inicial se adivinaba que no era nuestro día y que nos iba a costar horrores estar en el partido. El primer parcial malo pero nos mantenía en el partido. En el segundo mejorábamos y nos conseguíamos acercar muy tímidamente pero al menos mantenía la esperanza de poder luchar de nuevo por el partido.

El tercer cuarto nos volvía a alejar en una de nuestras características pájaras y todo el trabajo anterior se venía abajo, pese a todo, el equipo continuaba con la misma actitud de entrega y concentración. Y así, manteniendo la entrega pero lejos en el marcador, llegamos a un último cuarto en el que se jugó pensando en el siguiente partido y se intentó sacar algo de provecho en unos minutos en los que el resultado ya era lo de menos por la claridad de la derrota.

Después de romper la racha de victorias, tocaba pensar ya en los siguientes compromisos. A priori el siguiente sería un partido asequible y todos tendríamos oportunidad de disputar minutos. El jueves disputamos un amistoso contra un equipo que ya conocemos bien (hemos jugado tres veces contra ellos) de dos categorías por encima de la nuestra. Esta vez iba a ser la primera en la que seríamos bastantes para intentar ganarles. El partido fue intenso y muy divertido, como el resto de veces que nos habíamos visto las caras, pero esta vez les plantamos cara y durante todo el partido estuvimos con alternancias en el marcador. Al final, un error mío en el conteo de puntos dejó el resultado en el aire pero salimos todos muy contentos del partido que habíamos hecho.

Y llegó el domingo, penúltimo partido de casa y ante un equipo al que debíamos ganar sin excesivos problemas. Por no alargar demasiado la crónica de un partido sin historia, basta con decir que ganamos todos los cuartos menos el último que lo empatamos. Buen partido en defensa, brillante en ocasiones, dejando al rival en 19 puntos. En ataque ya hubo más peros que poner pero es que las energías se nos fueron en defender.

Encarrilamos el final de temporada con opciones de mejorar un par de puestos en la clasificación y con el convencimiento que el proyecto está afianzado para que el año que viene sean muchas más las alegrías que este grupo pueda tener.